- Beatriz, tenemos que hablar
- ¿Qué pasó? ¿No me digas que el perro de nuevo te quiso morder porque esta vez me va a conocer?
- No no no. No tiene que ver con el perro.
- ......
- Tiene que ver con nosotras.
- .....
- ¡Ufa! ¡No me pongas esa cara!
- ¿Pero que cara querés que te ponga si no me decís nada?
- Bueno está bien...no podemos seguir juntas.
- ......
-¡Ves como sos! Me dijiste que preferías la sinceridad ante todo y ahí estás, cruzada de brazos y mirando el piso.
- Es que no te entiendo Sarah, vivo intentando entenderte y siempre pasa algo, dejé al gato con mis viejos porque leíste qué se yo que cosa de la toxoplasmosis, nos fuimos del departamento del centro porque no querías estar encerrada a pesar que tenía el laburo a dos cuadras, cuando te hiciste vegana hicimos un esfuerzo terrible con la economía porque cada cosa valía una fortuna.
- ¿Me estás reprochando todo eso?
- No tarada, estoy poniendo blanco sobre negro, diciéndote las cosas como son, que cada capricho que se te pasaba por la cabeza te lo acompañaba y vos ni las gracias me dabas.
- ¿La toxoplasmósis es un capricho para vos?
- Si tuvieras algún sintoma o algo parecido, yo te lo respetaba, pero te hiciste mil estudios en clinicas privadas y nunca te dió ningún indicador mas o menos sospechoso. Asi que si lo ves por el lado científico y lógico sí es un capricho.
- Bueno esta bien, ya está.
. No, no está nada...Vos hacés tu vida y los demás, o mejor dicho yo te banco en todas y siempre hay algo nuevo. ¿Qué te pasa ahora? Porque hace tres meses que no te toco un pelo en público porque se te puso que el mundo está en contra de las lesbianas, pero puertas adentro, donde nadie nos ve tampoco te mostrás muy receptiva,
- Me voy....Conocí un hombre esta mañana...
- .......
- ¿Qué querés que le haga? Me señaló mi destino y lo vi muy claro.
- ¿Conociste un tipo? ¿Y te señaló el destino? ¡Ah bueno! ¿Y qué te dijo? ¿Si no cogés con él se acaba el mundo? Por favor.
- Algo así...
- Decime que es una broma y todo bien....decime que te drogaste de nuevo y nos reimos...
-........
- Sos una hija de puta...tomátelas ya, no me lo hagás más difícil...¡Rajá!
- Pero Beatriz, esto es más grande que vos y yo, el destino de la raza humana se está jugando....De mi hijo depende la salvación del mundo.
- ¿Querés tener un hijo? Ya lo hablamos mil veces, pero si te hace feliz adoptamos, no va a ser difícil, tengo unos contactos...
- No Beatriz, tiene que ser mío. Es serio lo que se está jugando...
- ¡Mi paciencia es la que se está jugando! Agarrá esos tres trapos roñosos que tenés por ropa y esos adornos de mierda y salí de acá! Y te pido por favor, no vuelvas nunca más sabés. ¡Nunca Más!
- Algún día vas a entender Beatriz....Chau.....te dejo las llaves.
-......
Sarah salió del departamento por última vez para subirse a la moto del hombre que conoció esa mañana. Beatriz bajó y lloró mucho hasta vaciarse. Luego antes de subir al departamento, arrancó el sticker en que se leía "Sarah Connor".
lunes, 28 de noviembre de 2016
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Tàcticas y estrategias del secuestro virtual
La declaración
de Ana fue la siguiente:
“Señor
oficial. Los hechos fueron los siguientes. Estàbamos cenando con mis
compañeras de trabajo celebrando el dìa del maestro, en un bar de
la zona sur, cuando una mujer, muy bien puesta y con cierta
agitaciòn, se acercò a nuestra mesa y nos dijo:- ¡Por favor!
¿Alguien me puede prestar el celular? Necesito ubicar a mi marido
para que me venga a buscar. Se me quedó el auto y a esta hora no
encuentro la grùa y pronto va a cerrar todo. Por si fuera poco se me
quedó el celular sin baterìa.
Me puse un
segundo en su lugar y le extendí mi teléfono. Me agradeció
infinitamente y se alejò unos 10 pasos hacia la esquina. La mirè y
ella hablaba gesticulando y vi que había dejado su celular en
nuestra mesa. Mis amigas seguían hablando de esto y aquello cuando
la mujer se acercò y me devolvió el celular. Me agradeció mil
veces y se fue a la esquina a ver si su marido venìa a buscarla. No
faltaba mucho para que terminemos la velada, asì que si seguía
esperando me iba a ofrecer a acercarla a algún lado si su marido
seguía demorando. La mujer volvió a la mesa y pidiéndome mil
disculpas me pidió nuevamente el celular, argumentò que no estaba
segura de haberle dicho correctamente la dirección ya que la zona
donde nos encontrábamos era plenamente desconocida para ella. Se lo
volvì a ofrecer y adelante mìo marcò un número. Cuando la
atendieron se alejò excusándose con la mano. Nuevamente se alejò y
hablò esta vez màs acaloradamente que la anterior. Se la notaba
bastante molesta por el tono imperativo de sus frases y lo duro de
sus facciones mientras agitaba la mano libre. Cortò y se recompuso.
Se acercò y buscò en su cartera un par de billetes de cien. Me los
ofreció junto con el celular. La mirè extrañada pero sabiendo de
que se trataba. Es por el abuso, acéptelos.Por favor, me
dijo. Obviamente no se los aceptè a pesar de su insistencia. Nos
trenzamos en una suerte de amable tire y afloje hasta que llegó su
marido y le tocò bocina. Optò por llevarse los billetes con la
promesa de tomarnos una cerveza un dìa de estos por la molestia y me
dio una tarjeta. Supe que era contadora, tenía ese aspecto y justo
vi que se olvidaba el celular descargado en la mesa. Lo juntè y la
llamè a los gritos por el nombre que figuraba en la tarjeta. No me
hizo caso hasta que una chica que pasaba a su lado me mirò, puesto
que estaba a los gritos mal, y le hice señas que la llamara. Cuando
me mirò le mostrè el celular y se acercò a buscarlo. Pidio
disculpas una vez màs y agradeciendo otras tres veces. Se fue hacia
el auto y sin mirar se subió para luego desaparecer.”
Fue asì oficial,
y es entonces que a las dos horas uds me llaman para decirme que
desde èste celular hicieron dos llamados extorsivos a una familia de
la zona. Fui vìctima de un engaño, lo juro. Tengo mis amigas de
testigo y al personal del bar. Por eso cuando uds me llaman y me lo
comunican no dudo en venir a aclarar la situación. Si todavía estoy
en shock. Por hacer una buena acción terminè embarrada en esto que
es nuevo para mì. Por eso es que la contadora no respondió a mi
llamado cuando la nombrè, y es probable que la tarjeta sea falsa
también.
Los oficiales,
viendo que Ana fue vìctima de un engaño, cerraron el caso
preguntándole detalles de la ropa , el aspecto de la timadora y
algún dato del auto que la pasò a buscar. Le agradecieron su
cooperación y le pidieron disculpas por las molestias y
aconsejándole que piense dos veces antes de hacer un favor, hay
muchos sinvergüenzas sueltos. Firmò unas planillas y salió de la
comisarìa. Su marido la esperaba en el auto. Se subió y empezaron a
andar.
-¿Se creyeron
todo? ¡Sos increíble Alicia! No te puedo creer la capacidad de
convencer que tenès. Un dìa de estos van a aprender estos trucos y
no la vamos a pasar nada bien, creo que estamos muy al filo. Lo único
que te pido es que no te hagas llamar màs Ana, buscà alguno màs
diferente de Alicia ¿si?
lunes, 7 de noviembre de 2016
Cumbre Real
El rey más viejo comenzó su discurso:
"Los he reunido para comentarles una sensación que tengo. La monarquía dejó de ser una institución respetable. Es así colegas, aceptémoslo. Cada vez menos gente cree en nosotros, las leyes y el gobierno efectivo pasa por el parlamento y son ellos junto a las grandes corporaciones los que rigen los destinos de la gente, sin embargo cada vez que algo no conforma al pueblo terminamos nosotros siendo sus chivos expiatorios.Una vez al año les damos una dádiva al pueblo y nunca los conforma .Siempre piden más, y cuando la dádiva es suficiente se ufanan de su esfuerzo y no reconocen nuestro trabajo solidario cada vez que pensamos en ellos. Perdemos credibilidad minuto a minuto y propongo dejar los destinos de los pueblos liberados a los jefes de familia y a las corporaciones. No nos interpongamos más y que ellos solos resuelvan como mejor les parezca la situación. A la larga, son ellos los que van a tener que responder ante las futuras generaciones. Hagamos un paso al costado colegas."
Baltasar y Gaspar guardaron un respetuoso silencio.
"Los he reunido para comentarles una sensación que tengo. La monarquía dejó de ser una institución respetable. Es así colegas, aceptémoslo. Cada vez menos gente cree en nosotros, las leyes y el gobierno efectivo pasa por el parlamento y son ellos junto a las grandes corporaciones los que rigen los destinos de la gente, sin embargo cada vez que algo no conforma al pueblo terminamos nosotros siendo sus chivos expiatorios.Una vez al año les damos una dádiva al pueblo y nunca los conforma .Siempre piden más, y cuando la dádiva es suficiente se ufanan de su esfuerzo y no reconocen nuestro trabajo solidario cada vez que pensamos en ellos. Perdemos credibilidad minuto a minuto y propongo dejar los destinos de los pueblos liberados a los jefes de familia y a las corporaciones. No nos interpongamos más y que ellos solos resuelvan como mejor les parezca la situación. A la larga, son ellos los que van a tener que responder ante las futuras generaciones. Hagamos un paso al costado colegas."
Baltasar y Gaspar guardaron un respetuoso silencio.
miércoles, 19 de octubre de 2016
Una habitación, un milagro, un grito...
Graciela entró como cada mañana de los últimos diecisiete años a la pieza de Romina. Todo estaba tal cual lo había dejado ella en el momento que se fue. Repasaba el escritorio con la vista una vez más aunque ya se sabía de memoria la coreografía de los objetos dispuestos. Adivinaba hasta en lo oscuro donde estaba cada cosa. Una lágrima comenzó a dibujarse en los ojos. Se llevó la mano a la cara por enésima vez para ahogar el angustiado grito de una madre desesperada.
La congoja la volvía a cobijar como cada mañana.
Una vez más cerró los ojos y pidió por un milagro, no creía en Diós pero la desesperación te lleva a lugares inexplicables.
Sus hombros temblaron como nunca. Cerró muy fuerte sus ojos para alejarse del dolor que no paraba de crecer en su interior.
Una corriente de aire cortó en dos el silencio. El aire se congeló.
De la oscuridad del pasillo y a espaldas de Graciela, se recortó de entre las sombras una mano joven que avanzó lento hasta la dolida mujer. ¿Habrán sido escuchados los vanos ruegos de la esceptica mujer que ya no creía en nada ni en nadie? Los escasos centímetros que faltaban para el contacto entre la fantasmal mano y el hombro de Graciela se acortaban en cámara lenta . Todo estaba detenido en el aire y en el tiempo. La cara de Romina se materializó lentamente. No podía ver a su madre así. Apoyó su mano suave en el hombro de la mujer que dio un salto sobre sí misma como si le hubiera dado un shock eléctrico.
Se miraron fijamente madre e hija, como nunca, como siempre.
Graciela rompió en un grito.
“¿Sos pelotuda o qué te pasa Romina? ¿Cómo te me vas a aparecer así? ¿Te hiciste la rata de la escuela de nuevo? ¿Qué te pasó contestame boluda?”
“Faltó la de biología che...¿tanto escándalo por eso?” contestó Romina.
“No boluda, casi me matás del susto. Y arreglá la pieza que estoy can-sa-da de decirte que te la ordenés vos….tenés diecisiete años y no puede ser que te tenga que tender la cama a esta altura, y apurate por favor.”
La cachetada en la nuca de Romina fue lo último que se escuchó ese día.
sábado, 3 de septiembre de 2016
La razón y la fuerza
Don Osorio se
levantó de la ronda de mate pálido, unas gotas de transpiración y
un gesto duro se le dibujaron en el rostro. Caminó agarrándose de
la pared arrastrando pesadamente su cuerpo por el pasillo que se le
había vuelto interminable. Tanteando el lo oscuro, alcanzó la tecla
de la luz del baño y cerró tras de sí la puerta con dos vueltas
de llave.
Torpemente se sacó
toda la ropa de arriba de un tirón y la tiró contra la puerta
mientras se desabrochaba el cinturón para luego dejarse caer sobre
el inodoro. Su mente se puso en blanco, los azulejos esmaltados se
quedaron sin límites y el cuerpo le hervía.
Tomó aire y
pronunció una letra “m” que se prolongó todo el tiempo que duró
la contención del aire en sus pulmones para liberarse en un brusco
resoplido.
Volvió a inhalar
ruidosamente para reencontrarse con esa improvisada contracción y
esta vez fue un desgarrador gruñido el que acompañó la acción de
hacer fuerza.
Volvió una vez más
a tomar aire decidido a terminar por fin lo que había empezado.
Para ello se agarró
del lavabo y lo apretó con todas sus fuerzas al tiempo que gritaba
blasfemias a todos lo santos. Un estruendoso ruido coronó el pesar
de Don Osorio que gritaba su desgarramiento rompiéndose la garganta
y parte del lavabo.
Empapado en sudor
frío su cuerpo se aflojó y se desplomó sobre sus muslos
afiebrados.
Tenía taquicardia y
le dolía un costado del abdomen.
Cuando logró
incorporarse, abrió la canilla del lavabo y se mojó la cara y el
pecho.
Alcanzó como pudo
la toalla y se secó el cuello y el cuerpo.
Del bolsillo del
pantalón sacó un atado de cigarrillos hecho un nudo. De los puchos
que le quedaban sanos eligió el mejor y lo encendió. Después de
dos pitadas se levantó y se dio vuelta para ver lo sucedido. La
imagen que tenía ante sus ojos era apocalíptica. Una suerte de
cocodrilo marrón nacía en el fondo del inodoro y se prolongaba y
engrosaba hacia afuera del agua alcanzando casi el borde del mismo.
Mirarlo, ya le producía dolor.
“¡Claro! ¿Cómo
mierda no va a haber putos?” Dijo Don Osorio y tiró la cadena no
menos de cinco veces antes de perder de vista al cocodrilo.
Se vistió, echó
desodorante y volvió a tomar mate, esta vez se mantuvo de pie hasta
el final.
jueves, 1 de septiembre de 2016
Hipoacusia
Había nacido
sordomudo.
Su universo estaba
cimentado en imágenes carentes de banda de sonido. Lo más parecido
a un ruido eran las vibraciones que producían unas galletas cuando
las mordía o las aceleraciones de los colectivos cuando pasaban por
su lado.
Nunca escuchó
música alguna, Beethoven, Louis Armstrong y Elvis le eran ajenos y
lejanos, todos ellos gesticulaban algo que nunca iban a emocionarlo
en absoluto.
Le llamaba mucho la
atención cuando la gente en algunos salones unían sus cuerpos y se
movían a algún ritmo, con una cadencia y hasta en una armonía que
nunca iba a entender. Tampoco iba a entender como dos personas que
gesticulaban unas frente a otras, a veces terminaban a los besos y
abrazos y otras veces terminaban agrediéndose o dejando de verse
para siempre.
Otra señal que le
indicaba que era un extranjero en el mundo, consistía en los
esfuerzos inútiles que hacían sus amigos, conocidos, parientes y
anónimos para explicarle el por qué de algunas cuestiones que no
iban a modificar en absoluto su vida.
La vida sin sonidos
no le había desarrollado en particular ninguno de los otros sentidos
en particular, olía y veía como cualquier persona. Su grado de
dispersión era como el de cualquiera, ya que los estímulos visuales
lo llevaban a pensar las distintas posibilidades de combinación o
deformaciones. Esto había disparado su imaginación y le
posibilitaba dibujar surrealismo con gran facilidad.
Vanos eran los
intentos de sus amigos por entenderlo y sobre todo era inútil
intentar preguntar cuestiones sumamente subjetivas en lenguaje de
señas y no sabían como hacer para llegar a su corazón.
Mucho tiempo le
dedicaron al plan y lograron entrenar a un montón de personas en
lenguaje de señas, gente que iba a cruzarse “casualmente” por su
vida durante el día haciéndolo sentir integrado a una sociedad que
lo había excluido durante años. Durante todo un día lo iban a
llevar por sus lugares preferidos y los actores le iban a preguntar y
responder cosas en lenguaje de señas a lo largo de todo el
recorrido. Para documentar la experiencia, pusieron varias cámaras
en lugares estratégicos a modo de cámara oculta.
El día comenzó y
el recorrido le pareció raro, mucha gente le comunicaba preguntas y
le agradecían la ayuda o la información. Se sentía incómodo pero
integrad a una suerte de diálogos casuales. Nadie lo esquivaba ni lo
miraba torcido. Todos se mostraban gentiles y cordiales. El mundo era
un lugar nuevo ese día.
Al final le contaron
el plan y aparecieron todos los cómplices a saludar al sordomudo.
Días después
subieron el video a las redes y el mundo lo coronó de likes y
comentarios, tuvo muchas reproducciones y lo compartieron muchas
personas.
Luego de varias
semanas de ausencia buscaron al sordomudo. Tras varias horas lo
encontraron en su cama muerto de una sobredosis de calmantes.
Nadie entendió que
fue lo que le pasó.
No tenía motivo
alguno para tomar semejante determinación.
No tenía familiares
y fue olvidado al tiempo.
Unos minutos antes
de tomar los calmantes, empapado en un mar de lágrimas y alcohol,
pensaba que toda su vida había sido único, a su manera, el mejor en
lo suyo, y ahora sus amigos le habían demostrado que con un mínimo
de entrenamiento cualquiera podría ser como él…
Pero NUNCA él iba a
ser como ellos.
Y empezó el camino
de regreso.
miércoles, 31 de agosto de 2016
Amistad
Cuando se despertó
después de noche de borrachera, se encontró esposado al cadáver de
su mejor amigo. Ambos estaban unidos por sus manos derechas. La
primer reacción que le permitió su cuerpo, fue un continuo vómito
y la sensación de querer despertar de una pesadilla que no fue.
Vanos fueron los esfuerzos por desprenderse de su compañero de
resacas. La cabeza le latía y el dolor lo hacía maniobrar torpe e
inconsistente. Cuando pudo juntar un poco de fuerza, logró cargar a
su amigo sobre su espalda y trató de salir del lejano lugar donde se
encontraban ambos. Las habitaciones se sucedían y las ventanas se
encontraban trabadas por fuera. Ni un ruido ni un indicio que lo
pudiera orientar o al menos confundirlo en una forma más conocida.
Vagó horas por la casa, gritó todo lo que pudo, golpeó cuanta
ventana se cruzó y derribó con la poca fuerza que le quedaba cada
puerta que lo alejaba de la salida. Sus piernas comenzaron a temblar
y cada paso le costaba una blasfemia. El escaso aire apenas lo
mantuvo con vida durante seis o siete horas de tremendos esfuerzos
inútiles. Cayó pesadamente al piso y un bulto se le hizo familiar
en la cintura. Con dificultad y luchando contra la rigidez cadavérica
de su amigo, logró sacar el revolver que contenía una sola bala.
Ausente de soluciones y abatido en su lucha, llevó el revólver a la
sien y se reventó la cabeza con un sordo grito que retumbó en toda
la casa.
Yacían ambos
cuerpos en el piso cuando el supuesto cadáver comenzó a moverse
pesadamente. Se levantó con el cuerpo acalambrado y miró a su amigo
largamente.
Buscó en sus
bolsillos y sacó tres llaves. Con la más chica, abrió las esposas
y se liberó de su carga.
Se masajeó la
muñeca entumecida y se dirigió a la puerta más cercana. Con la
llave más grande abrió la primer puerta que encontró y un
resplandor iluminó la habitación. Salió y cerró la puerta con
llave mientras que tiraba a una alcantarilla la tercer llave.
El cuerpo aún con
vida del suicida, vio toda la situación mientras un hondo sopor le
alivió todos los dolores y las culpas.
domingo, 28 de agosto de 2016
miércoles, 24 de agosto de 2016
Segundos hijos.
La historia, por lo
general, le guarda un lugar privilegiado a los primeros, a los únicos
, a los pioneros, esos seres que tienen toda la atención, las
expectativas y el apoyo incondicional ante los tropezones de la vida
coronando y enalteciendo cada uno de sus logros, por insignificantes
que parezcan.
Los últimos también
tienen su lugar en el salón de la fama logrando ser los antihéroes
llevándose las palmas ya que al igual que los primeros, son los
extremos por donde se van a mover los del montón. Aquí se desprende
una palabra condenatoria: el montón. Y ahí es justo cuando el
segundo , se convierte en el mejor del montón, el mejor de lo que
queda, el premio consuelo.
Cuando de hijos se
trata, al primero se lo piensa, se lo concibe, se lo espera y se lo
recibe en plenitud, con los miedos pero también con las esperanzas y
los sueños y se le abre todas las puertas para que nada se
interponga entre el éxito y él.
Ahora , cuando viene
el segundo, comienzan las complicaciones. ¿Cómo le explicamos al
primero que va a perder la exclusividad? Simple, no la pierde, solo
que se divide entre los tíos, abuelos, vecinos y profesores
forjadores del mañana. Entonces el segundo nace sin saber que tiene
exactamente el cariño que le sobra al primero, pero para él bastan
y sobran….al principio.
Cuando el primero va
a la escuela, ya sienta un precedente, para bien o para mal ya traza
un camino. Si es un chico problema, las maestras se lo van a tratar
de sacar de encima y lo van a ubicar sin conocerlo en el turno tarde,
si es posible en otra escuela. Ahora si es un erudito, van a someter
al segundo hijo a interminables comparaciones que solo lo van a
frustrar ante sus compañeritos y la sociedad entera.
Este karma va a
acompañar al segundo hijo durante todo lo que empiece. Si sigue una
carrera que no tiene nada que ver con el primer hijo, las viejas van
a decir “Es la oveja negra de la familia, nada que ver con el
mayorcito que es un santo” Ahora si se le ocurre seguir algo
parecido al hermano mayor, va a estar a su sombra siempre, aún los
fracasos del mayor van a opacar los éxitos del segundo.
Si ocurre una
fatalidad con el primer hijo, el segundo nunca va a ocupar su lugar,
todo lo contrario, va a ser el encargado de sostener los ánimos ya
que los amigos y vecinos van a decir “Y bueh, por lo menos les
queda el más chico” como si fuera el que sigue en una suerte de
lista negra.
Los segundos son
como hijos tributo del primero, es decir, son casi como el primero,
pero los aplausos son para el original.
Segundos hijos, no
bajemos los brazos, defendamos nuestro lugar, y si nos tocó ser los
mejores del montón, al menos sabemos que somos el modelo a seguir de
otra gente, no tal vez de los exitosos, ni de los felices, pero si de
los libres de la responsabilidad de ser primeros.
Salud.
lunes, 22 de agosto de 2016
Odio los barriletes
Hay cosas que cuando
no son para uno, no vale la pena insistir.
Hace un montón de
años, mi hija mayor tenía una barrileteada en la escuela del
barrio. Cada alumno junto con sus padres, debían llevar un barrilete
y algo para merendar y compartir con los demás padres. La maestra
insistió que en lo posible, los barriletes sean confeccionados por
las familias, así fomentaban los valores, la unión y otro puñado
de barbaridades. Yo no tenía ni tengo idea como se hace un
barrilete, y mi experiencia de remontar uno es un autentico canto al
fracaso que voy a detallar en otro post. La cuestión es que fuimos
un día antes a la casa de mis suegros en Rosario a almorzar y mi
hija comentó lo emocionada que estaba con el evento, que recién ahí
caímos que no teníamos barrilete alguno ya que especulábamos con
un probable frente de tormenta que iba a arruinar la tarde pero la
lluvia no llegó nunca.
Mi suegro saltó de
la silla y con la cara iluminada nos dijo “¡No podrían tener más
suerte! Conozco a Sanabria que hizo la colimba conmigo y vende
barriletes en la plaza del shopping Alto Rosario. Vamos y de paso lo
visito a Sanabria, pobre infeliz.”
No había terminado
la oración cuando ya nos había subido al auto y manejaba como loco
contándonos anécdotas de sus años de conscripción. Llegamos a una
plaza y ahí estaba Sanabria, sentado en una reposera leyendo el
diario y escuchando la radio. Mi suegro me dijo “Vení, vamos que
lo voy a hacer cagar todo.” y lo encaramos desde atrás.
“¿Qué tal cómo
le va?” le dijo mi suegro a Sanabria haciéndose el serio. “Somos
de la inspección municipal y veo que está vendiendo barriletes.
¿Tiene los permisos?”
Sanabria empezó a
buscar nervioso los papeles que no existían, y mi suegro empezó a
reírse mal. “¡No te cagués Sanabria! Soy el flaco Olivieri,
hicimos la colimba juntos, en Bahia Blanca...¿No te acordás? ¡Estás
hecho mierda che!”
La presentación
mutua duró casi dos horas. Sanabria no se llamaba Sanabria, se
llamaba Salinas. La colimba la habían hecho en Azul, no en Bahía
Blanca y así con la casi toda la historia. Cuando sintonizaron, mi
suegro le pidió el mejor barrilete para su nieta. Había no menos de
veinticinco barriletes volando y uno solo apoyado contra un árbol.
“Este es el mejor flaco” le dijo Salinas a mi suegro, “pura
fiselina, no se rompe nunca, y el hilo es encerado, nunca se corta ni
lo jode la humedad. Llevátelo flaco, te lo regalo. Si es para tu
nieta es un regalo.”
Mi suegro insistió
en pagar hasta que logró que Salinas se lo cobre “Ya que insistís
flaco son 24$” sentenció Salinas. (en esa época, 1U$ = 3$, osea
que el barrilete costaba 8 U$) “¡Uh, qué macana! Me dejé la
billetera en el auto. Pagale que después te lo doy en casa.” me
dijo mi suegro, y pagué el barrilete más caro del planeta. Pesaba
un millón de kilos y era duro. Así que lo llevamos a casa.
Al otro día fue la
barrileteada. Había de todo, unos barriletitos minúsculos, otros
standart, y unos tipo cajón que eran enormes.
Todos, absolutamente
todos los barriletes volaron altísimo, menos el barrilete nuestro
que era una suerte de baldosón hexagonal de colores con un hilo
sisal encerado. El cuadro era devastador: mi hija iba adelante, en el
medio a un metro atrás de ella iba Yamila, y un metro atrás Camila,
las tres sosteniendo el hilo sisal y corriendo mientras el barrilete
daba unos humillantes tumbos frente a los eruditos del barrilete que
aconsejaban que le sobraba cola, que le faltaba cola, que tenía
mucho hilo, que le faltaba tal o cual cosa, la cuestión es que yo
rogaba que el barrilete se destruya y acabe el sufrimiento.
Las maestras nos
miraban con lástima y a mi hija los demás papás le prestaron un
barrilete para sacarse una foto.
Volvimos a casa y
revoleé el barrilete al galpón para olvidarme del asunto.
Los demás chicos
subieron todas las fotos al facebook de la escuela, abajo de la foto
de mi hija decían los comentarios “Acá está fulanita con nuestro
barrilete, que se lo prestamos porque el de ella no se levantó” y
tenía como dos mil likes y la compartieron cientos de veces.
A la noche cuando
todo era paz y silencio, todos se habían dormido menos yo que estaba
como loco tratando de alinear los chakras con una vela aromática y
unos mantras. Ya me iba a dormir y vi que tenía un mensaje en el
celular. Lo abrí y era de mi suegro “¿Como les fue con el
flamante barrilete?”.
Desde entonces veo
un barrilete y me viene taquicardia.
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