martes, 14 de junio de 2016

Blanqueo autobiográfico

La identidad es todo un tema.
Hace tiempo que tendría que haberme dado cuenta y la hubiera pasado mejor, pero hay cuestiones que son ajena a uno.
Vamos desde el principio.
Mi nombre es Raúl Enrique Leiva.
Raúl, porque según mi mamá no quería que tenga ningún nombre de la familia, ni de abuelos, ni tios ni nada.
Enrique, por un jugador de futbol amigo de mi viejo, así en una de esas me contagiaba habilidad....puro mito.
Y Leiva, porque mi viejo era Leiva y no cabe otro análisis.
Ahora, ¿por qué me dicen Toti?
Ahi vamos. Mi hermana mayor, es hipoacúsica, sordomuda bah, para que complicarla. Y resulta que no le salía ni a palos "Raúl" y mucho menos "Enrique", así que solo me señalaba y me decía Toto, así a secas, como el culo centroamericano. Y empezó a girar la ruleta. Todos los parientes me llamaban Toto, o Totito, salvo Amanda la del kiosko que me decía Pinino. Y un día salí a jugar y Guille Silvano, mi vecino me empezó a decir Toti. Y el barrio me bautizó para siempre. Fui una deformación de una deformación de un intento de nombre hasta el final de la secundaria. Se viralizaba en forma imparable. Mis correos eran toti___2001@hotmail.com o toti___2004@yahoo.com. Todo esto duró hasta que me fui a Rosario a vivir solo. Empecé un grupo de teatro donde había 70 almas, y cuando me preguntaron mi nombre dije "Raúl" y me sonó prestado, falso, latino como de profesor de salsa,adulto si se quiere. Viví bastante contrariado con una dualidad, en Rosario era Raúl, y en San Nicolás Toti.
Todo esto fue obviamente a parar al consultorio de don Tabare, mi psicologo al que le dediqué un par de posts.
Nunca puse en palabras lo horrible que es cargar con un nombre tan efímero y tan irreal, cargar con un suplemento para que los sordomudos y los amigos puedan identificarme entre el montón, una reunión de pocas letras que a veces no significan nada.
No se deben dar una idea lo que se siente cuando alguien te nombra y la cabeza se tiene que acomodar al destinatario.
Por eso me puse en el blog de Orsai "El Toti", porque cada vez que alguna cosa me salía mas o menos bien , o cuando me tenían que señalar por una cagada, o cuando me querían indicar que debían hablar conmigo , me señalaban y decían "El Toti"
Eso quería poner en letras desde hace 42 años...
Costó pero salió.