miércoles, 1 de octubre de 2014

Día 48 - Uri Geller casi hizo que nos despidan del trabajo.


Por los años '70, existió un mentalista llamado Uri Geller. Se había hecho famoso por doblar cucharas y adquirió notable y repentina fama entre los adeptos a la metafísica.

Juvenal Ullúa, un ferviente admirador y cultor de las artes ocultas, se fanatizó y empezó a conseguir material de Uri Geller. A diferencia de los tiempos y la conectividad de hoy en día, Juvenal mantenía contacto por correo postal con los seguidores de Uri a lo largo del mundo. Encontró que mucha gente de distintos países participaban en reuniones y charlas de metafísica y fenómenos paranormales. Por correo, y previo giro postal, Juvenal se compró diversos artículos: Una cámara Kirlian que le costó como un Renault gordini casi nuevo, un set de electrodos para actividad paranormal, estructuras piramidales de aluminio con la base para poner hojitas de afeitar que se iban a regenerar, orientadores de energía (que básicamente era una brújula con el cuadrante dibujado con llamitas, un rio, una montaña y un tornado). Tanto insistió que logró conseguir un libro que había editado en los '70 , El poder de tu mente (luego se reditó por el año 1998). A partir de ahí Juvenal derrapó mal. Una cosa era que te saque una foto kirlian de la mano y haga el análisis del aura, que te manguee hojitas de afeitar para regenerar, o comer comida podrida regenerada en la pirámide, pero otra cosa distinta es que te quiera clavar un alfiler en la mano diciendo que el dolor está en la mente y que uno puede dominarlo. Nadie le daba pelota y así podría haber seguido hasta que el viejo Cabrera, un pañolero del taller mecánico le dijo "Y hacé algo vos Ullúa que tanto rompés los huevos con la metafísica y la puta que te parió".

Desde el limbo Juvenal dictó "Traé la pava que está en la hornalla con agua caliente". Se hizo un silencio de muerte. Cabrera se levantó y trajo a la mesa la pava chillando y la tenía de la manija de madera. Los morochos nos arrimamos un poco por el misterio, y otro poco porque Cabrera que era negro se había puesto pálido y temblaba. Juvenal se arremangó, juntó las palmas de las manos a la altura de la nariz como si se la fuera a sonar, y empezó a recitar algo apenas audible. Con los ojos cerrados y las venas de la sien a punto de explotar extendió las palmas de las manos hacia adelante y hacia arriba mientras recitaba un mantra en voz alta. El aire se podía cortar con tijera, lo juro. Con voz cavernosa ordenó "Cabrera, poneme la pava en las manos. Ahora" . Cabrera obedeció ante la mirada de nosotros. Juvenal sostuvo la pava casi 10 o 15 femtosegundos y revoleó la pava a la mierda quemándole la cara a todos los boludos que estábamos mirando la escena. Terminamos todos en servicio medico y suspendidos por dos semanas. Cuando nos recuperamos, le dimos una feroz golpiza.
Testimonios:

http://es.wikipedia.org/wiki/Uri_Geller

http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-521506565-camara-kirlian-modelo-kmb-1-nueva-_JM

jueves, 25 de septiembre de 2014

Día 49 - Primer y único día como vigilador.


Es complicado encontrar trabajo después de los 30.

Para joven uno no califica y de la jubilación se está muy lejos, así que hay que agarrar lo que venga mientras se espera por la oportunidad de oro que la vida se guarda para nosotros. Mientras tanto, algo siempre sale.

Un primo me hizo entrar en una fábrica de cemento como vigilador. El trabajo era simple, te daban un silbato, un handy y una linterna. Con esos elementos , la seguridad de la planta estaba en mis manos. El trabajo era simple, había que recorrer el alambrado más o menos tres veces por hora durante 8 horas. Si encontraba algo raro como el alambrado roto o alguien colándose debía reportarlo con mi superior vía handy. El turno nocturno era el peor, me aburría como un hongo. Un día el capataz me dijo "Mire, tenemos datos que están sacando herramientas y material a través del alambrado en los turnos nocturnos en el horario de un muchacho del cual tengo mis sospechas que hace la vista gorda. Así que voy a cambiarlo de turno por usted esta misma noche si le parece bien, y si usted detecta algo raro o sospechoso me lo informa y caigo con la policía. ¿estamos?". "Sí" le dije y me puse ansioso porque esta vez sí, lago grande iba a pasar y yo iba a estar ahí para detenerlo.

Así que después de una buena siesta, me fui para la cementera y tomé el turno de noche. Todo iba tranquilo, lo normal, hasta que empecé a escuchar los perros ladrar cada vez más fuerte. Estaba ansioso, iba a llamar a mi superior pero iba a asegurarme primero que hubiera alguien cometiendo un delito, ya veo que se trataba de los perros ladrándose entre sí. Me acerqué lo más silencioso que pude y ahí estaba, un operario pasando herramientas de mano a través de un hueco para el lado de afuera. El alambrado tenía una pequeña trampilla disimulada entre las hojas de un arbusto. Me acerqué más y sin querer pisé una rama que hizo un ruido que alertó al ladrón. Lo iluminé en la cara con la linterna y cuando iba a pulsar el handy pasó el siguiente diálogo:

- ¡Pará, pará!¡Bajá la linterna capo! Dejá de encandilar...

- ¿Quien sos? ¿Qué estás haciendo?

- ¡Pará flaco! Nada que ver....(y se produjo un silencio)

- ¿Que pasa? contestame ¿quien sos y qué hacés acá?

- Pará..a ver...¡Uhhh! ¿qué hacés viejito ?¿Cómo andás?

- .....

- No me digás que no te acordás de mí. Claro vos debes ser nuevo. ¿todo bien?

- ¿Quién sos? ¿te conozco?

- ¡Pero mirá donde te vengo a encontrar! ¿qué fue de tu vida? ¿ te casaste al final? ¿ Cómo terminaste laburando de vigilador? ¡dejate de joder! (dijo acercándose un poco)

- No, no sé quién sos...seguro me confundís con otro.

- Mirame bien (se acercó más) Mirame, decime ahora, ¿te acordás de mí? ¿no sabés quien soy?

- La verdad que no...

 

Lo que recuerdo después es haber despertado de día al lado del alambre y meado por los perros, literalmente hablando. La cabeza me dolía y tenía dos muelas flojas. Me habían robado el handy y la linterna. Cuando llegué con el capataz se limitó a despedirme sin indemnización ya que no mediaba un contrato formal y yo estaba a prueba.

Lo único que me quedó del trabajo en la cementera fue el silbato.

Triste la vida del vigilador ingenuo.

Día 50 - Cuatro vecinos, cuatro karmas.


Vecino Norte:
Constructor por naturaleza. Comienza la tarea a las 7 religiosamente golpeando o cortando alguna cosa con la amoladora. Nunca se sabe que turno tiene porque SIEMPRE está trabajando en algo ruidoso. Nunca se sabe a ciencia cierta que está arreglando o que está rompiendo. Los sonidos se combinan en forma armoniosa. Lunes, miércoles y sábado: metál contra metal. Martes y domingo: maderas aserradas. Jueves es una mezcla de trabajo carcelario y demolición con explosivos secuenciales.

Vecino Sur:
Eternamente separado. Trae cada estación una ninfa nueva que grita como un ñu pariendo cada vez que cogen. Las de primavera y verano son insoportables. No se puede regar tranquilo ni estar en la pelopincho sin oír el nombre de Dios por sobre todas las cosas. Reparte su faena en tres turnos: 19:00, 21:30 y 1:00 de la madrugada. Los gritos no menguan con el correr de la noche.

Vecino Oeste.

Afecto al Karaoke. Comenzó el infierno cuando en un cumpleaños se le ocurrió armar una fiesta karaoke. El calendario era previsible, se reducía al cumpleaños de él, al de ella, a la despedida de año y al aniversario de casados. La secuencia se vio alterada cuando se separó el mejor amigo de él y le hicieron la despedida de casado, cuando Argentina le ganó a Suiza el último mundial, cuando asumió Bergoglio, cuando se jubiló el barrendero del barrio, etc. Cantan como desaforados, todos juntos, mal, siempre lo mismo, cada vez peor, cada vez más tarde y más borrachos...una belleza.

Vecino Este.

Deportistas compulsivos. Ambos profesores de gimnasia. Hablan siempre, siempre, siempre a los gritos. A las hijas les gritan “¡¡¡REINAAAAAAA!!!!” y la frase sigue de acuerdo al ánimo de los padres. Les enseñan deportes, actividades, las tablas, historia antigua a los gritos. Eternamente disfónicos todas las tardes gritan. Todos gritan en la casa, en el patio más precisamente. Todos los días de 13:00 a 19:00.

Nota del Blogger: NUNCA coinciden las vacaciones entre sí, NUNCA coinciden las fiestas entre sí, SIEMPRE consiguen irritarme.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Día 51 - Currículum


Buscar trabajo nunca fue una tarea fácil.

En los años '80 para hacer un currículum, necesitabas una compu, una impresora más o menos decente, una foto carnet y mucha imaginación para que parezca que en tres meses, desde que te recibiste a la fecha de imprimirlo, hiciste un montón de cosas útiles.
Me armé en una vieja commodore 64 una plantilla muy bonita (nada de word ni excel, a pulmón y teclas) y después de 6 días y 23 colgadas de la puta computadora tuve impresas mis tres copias flamantes de currículum.
Las cuidé como oro, ya que no tenía manera de guardar el archivo más que en casete y al que había utilizado para hacer el escrito se lo comió el puto datassete de mi amigo Mauricio que me lo prestó y días después me advirtió de la falla del artefacto.
Compré tres sobres importantes, gruesitos y brillantes. Los escribí con una lapicera Parker que le afané a un primo de plata, y les pegué la foto carnet y el borde del sobre con plasticola, pensando que si veían en una importante empresa un sobre babeado sería descartado de inmediato.
Elegí tres importantes empresas INTEL, IBM y TOYOTA, si había que empezar, sería desde arriba.
Mandé por correo postal las tres cartas, en esa época no había email y la estafeta del barrio no me daba seguridad, así que después de dos colectivos pude mandar las cartas.
Las tres semanas siguientes fueron pura expectativa y adrenalina. Mi cabeza hacía cuentas del dinero que iba a ganar y proyectaba como iba a gastarlo.
Tres semanas después me llegaron tres sobres, de tres empresas distintas, y las tres dirigidas a mí. Que emoción.
Para tranquilizarme, me abrí una cerveza, un poco para festejar y otro poco para bajar un cambio. Puse ante mí los tres sobres y empecé por abrir el menos importante, el de TOYOTA. Había dos papeles. Uno de ellos empezaba con "Estimado Señor...”. Apuré la apertura y me encontré con una gran sorpresa: Alguien llamado igual que yo, me escribía en forma muy cursi solicitando un empleo. Cuando veo la segunda hoja y veo mi foto carnet pegada no puedo evitar mirar los otros dos sobres. Mi inconfundible letra de mierda, rayaba el remitente con el nombre de dos empresas grandes y el destinatario con mi nombre y dirección.
Rompí en mil pedazos los tres currículums y me tomé la cerveza.
Afuera de la pieza mi vieja me preguntaba como me había ido.
¡Cuanto que me costó creer que soy un pelotudo!
Nunca más en mi vida escribí un currículum.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Día 52 - Dos años fumando

Insisto, hay veces que es preferible cerrar la boca 10 segundos y evitarse una vida de arrepentimientos.
El fin de año del '98 mi suegra insistió que lo pasemos en la casa materna de mi concuñada ya que nos había invitado con anticipación y como nunca contestamos, asumieron que estábamos de acuerdo y contaban con nosotros. Nada más alejado de la realidad. A regañadientes y después de muchas negociaciones inútiles fuimos. Para peor , mi suegro se ofreció a llevarnos en su auto, lo cual eliminaba de cuajo la alternativa de rajar antes de tiempo fingiendo descompostura. Allá fuimos, a recibir el año nuevo.
La casa era hermosa, y como esa época es propicia para la hipocresía reinaba un clima de paz y armonía. Las mujeres organizaban la mesa y los hombres tomaban unas cervezas y hablaban de política y sociedad. Me fui a la puerta a fumar un cigarrillo y regalarme unos minutos de paz cuando me crucé con una pareja que venía entrando a la casa. Eran dos jovencitos de veintitantos y él traía a ella en brazos. "¡Eh! ¿Están de luna de miel?" les dije y por respuesta me devolvieron una amable sonrisa. Me cayeron bien, y me dije "si puedo me voy a sentar cerca de ellos para hablar, parecen copados".
Prendí el cigarrillo mientras pensaba en eso cuando se abre la puerta de casa y sale el muchacho de la parejita. Me saludó con un cabeceo y se fue para el auto. "Que pibe copado, cuando vuelva le pregunto si quiere un pucho y le saco tema para después sentarme cerca y por lo menos hablo con alguien" pensé, cuando el flaco sale de atrás del auto con una silla de ruedas plegada. La armó en la vereda y la entró a la casa. Me quedé duro, pálido, como vacío. Mis pensamientos me atormentaban, cada neurona me gritaba "¡Pelotudo!¡Desubicado!". Despues se dividieron las facciones neuronales y la mitad seguía gritando y la otra mitad insistía en pedir disculpas o algo parecido. Una neurona perdida se encargaba de las tareas simples: Respirar, prender pucho, respirar, tirar pucho, respirar, sacar otro pucho....Si hubiera venido en el auto me iba a la mierda, ni esa suerte tuve.
Cerca de la medianoche sale mi mujer y despues de recagarme a pedos por fumar y no ser sociable me mira bien  y nota que algo pasa. "¿por qué no entrás? ¿qué te pasa? ¿estás descompuesto? ¡Yo sabía que ibas a hacer cagada! ¡Tomaste con el estómago vacío!". "No" le dije "Dejame en paz, andá adentro y no me hablés por favor." La flaca se fue adentro y creo que se fue llorando, no me acuerdo. Al rato sale mi suegro y se hace el comprensivo (en el fondo estaba caliente y como era año nuevo quería disimular). "¿Qué pasó? ¿Otra vez discutieron? Lo que sea que haya pasado veanlo mañana, con calma. Ya vas a ver que todo tiene arreglo. ¡no fumés tanto! no te va a hacer bien." . "Mirá" le digo"Tomatelas. Lo que me pasa no tiene nada que ver con la flaca así que no me vengan a joder más. ¡no voy a entrar! ¡dejenmé en paz!" .Mi suegro hizo fuerza para no darme una piña y se fue adentro de la casa.
Mi cabeza era una licuadora donde giraban las palabras "boludo" y "pelotudo" por partes iguales. Siento una vez más la puerta y ya estaba por soltar mi libreto de defensas cuando veo a la parejita de jovencitos. Ella en silla de ruedas me miró y la cabeza me estalló, me puse a hacer pucheros y empecé un tartamudeo similar a un pedido de disculpas pero que ni se acercaba. El jovencito me dijo , en forma discreta y bien hablada, que no me preocupe, que no era el primer boludo que les decía esa estupidez, que era de alguna manera halagador que bromeara con ellos y no que los trate como una pobre pareja  y les abra la puerta o demas cortesías que se tienen con los inválidos, o que les pregunte que les pasó, o hacer esa clase de empatías al pedo. Como acto piadoso se pusieron a fumar conmigo mientras empezaban los fuegos artificiales  del año '99. "¿Se dieron cuenta?" dijo la joven "¡Desde el año pasado que estamos fumando!".
Nos abrazamos los tres, lloramos un ratito y nos acomodamos como pudimos.
Entramos a la casa dispuestos a empezar el año.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Día 53 - De la crónica diaria


Me afanaron el celular.
Yo siempre lo dejo acá, al lado del plato cada vez que salimos a comer afuera.
¡Ojo! Lo tapo con la servilleta para que los negros que piden no me lo choreen.
Pasó que me trajeron un asado que a mi gusto estaba crudo, y en la discusión me puse nervioso y terminé pagando y me fui a la mierda. Cuando llegué a la plaza, me di cuenta que no tenía el celular encima y me volví al comedor del club,
Obviamente ya habían ordenado la mesa y seguro que el mozo, caliente por haberle hecho saber lo que pensaba del asado, me afanó el celular.
Esos negros hijos de puta no se les escapa nada.
Y ahora que le pregunto se hace el boludo y me toma los datos para hacermelo llegar por si aparece.
Le di cualquier dato. Estos negros de mierda son capaces de seguirte y sacarte lo poco que te queda.
Me fui a la mierda y lo difamé por todo el barrio al hijo de puta.
No le va a salir tan barato haberme afanado mi Nokia 1112.
Lo voy a seguir TODOS los días.
Le voy a hacer la vida imposible.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Día 54 - El curioso caso de Tomás


En una época, allá por los '80, solía trabajar en un taller.

El trabajo era tranquilo, la gente dentro de todo era normal pero los baños eran un campo de batalla fecal. Cada semana los limpiábamos por turnos pero la magia duraba una hora como mucho. Uno de los dos inodoros tenía la tabla y había que ser muy macho para sentarse y salir vivo. Las estrategias iban desde llevar una botella de alcohol y papel higiénico para lavar la tabla, hasta sentarse vestido y girar sobre el propio eje dos vueltas hasta dejar la tabla presentable.

La excepción a la regla era Tomás. Se aguantaba las ganas de cagar hasta llegar a la casa. Lo hemos visto pálido y transpirando pero nunca usaba el baño. Un día no dio más y se metió con el solo objetivo de cagar, sin miramientos, sin profilaxis que valga, así nomás, a lo macho. Pero fue más fuerte el asco y a último momento el cerebro le ordenó pararse en el inodoro poniendo los pies en los bordes cuidándose así de no tocar el inodoro con su culo. Desde afuera se escuchó un "¡crack!¡clang!". Los ruidos fuertes eran clásicos en el taller, así que no le dimos mayor importancia. Un buen rato después salió Tomás, caminando raro, derecho, demasiado derecho y caminando despacio. El rengo Malverde lo miró desde atrás y le gritó "¡Boludo! ¡tenés sangre en el orto!". Tomás intentó mirarse el traste y se desmayó. El capataz llamó la ambulancia que estaba siempre en el taller y se lo llevaron sin dar tiempo a preguntar nada. "¡Acá está el tema! ¡Se rompió el orto con el inodoro!" gritó Malverde desde el baño. Fuimos y ahí estaba, el inodoro partido en dos  a lo largo con restos de papel higiénico con sangre.

A la mañana siguiente fuimos al sanatorio y la enfermera no nos dejó pasar a ver a Tomás pero nos tranquilizó que estaba bien, descansando.

Fuimos una semana después a visitarlo a la casa y la señora de Tomás nos dijo que se había acostado un ratito la siesta. Nos hizo pasar a la pieza y estaba Tomás acostado boca abajo tapado con una sabana celeste. En eso sonó el teléfono y la mujer se excusó y fue a atender mientras nos quedamos solos en la habitación matrimonial. "Che, ¿como le habrá quedado el culo al enano maldito?" soltó Modarelli sin más prólogo "¡Qué se yo! ¡miremos!". Y le corrieron la sabana y fue la primera vez que vimos a alguien con dos culos. Lástima que no teníamos manera de registrar ese hallazgo en los '80.

Aún tenemos sueños recurrentes los cinco que vimos al hombre de los dos culos.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Día 55 - Carta de amor del Ingeniero Kessel a Leonor

Estimada Leonor:
Estuve consultando con otro ingeniero acerca de tu situación sentimental.
Te la recuerdo.
Dada tu condición de mujer soltera, de no mediar un cambio de sexo o inclinación sexual, sería necesario diseñar una mejora. Los cambios apuntarían a implementar un sistema autosostenido en un principio, capaz de emular esas tareas que te desbordan así liberamos espacio para hacer otros trabajos o prolongar la vida útil del sistema primario. El sistema secundario, acompañaría en un modo Master-Slave al sistema primario, recibiendo las órdenes impartidas por este y confeccionando un archivo de datos y rutinas que serán consultados una y otra vez por el procesador, actualizando los datos a medida que el servidor así lo disponga.
Yo me encargaría personalmente de ser parte activa del sistema secundario, siempre y cuando los modelos sean compatibles. De no ser así, se repotenciará el sistema secundario o se reemplazará el mismo por una versión superior.
En un principio, si vos estás de acuerdo, me estaría acercando por tus instalaciones para corroborar que la compatibilidad de modelos es viable.
En un futuro te voy a detallar en archivo adjunto, los alcances de la mejora y el diagrama de rendimiento actual par su evaluación.
Nuestro departamento se va a poner en contacto con vos en breve.
Quedo a la espera de una respuesta , que espero sea satisfactoria para ambos.
Sdls


Ing. Mario Kessel
Departamento de Ingeniería Sur
Matrícula 45.854

viernes, 12 de septiembre de 2014

Día 56 - Todos de pie, ¡reunión de gestión!


No siempre las bromas terminan bien. Esta vez se nos fue la mano.

En la oficina donde trabajaba, se reunía la jefatura todos los jueves para evaluar la gestión del departamento de marketing del laboratorio químico. Siempre pedían para la ocasión, café, leche y facturitas. Un día y por error, dejaron los termos y las facturas en la oficina de mantenimiento, muchas fueron las ocurrencias que sugirieron los técnicos. Desde comer las facturas y esconder los termos y negar que allí habían dejado los comestibles, hasta orinarles el café y ponerle vello púbico a las facturitas. Cualquiera de las opciones, eran fácilmente rastreables y terminarían en sanción para el personal de mantenimiento o para el muchacho que se había equivocado el destino de los alimentos. El tiempo no estaba a favor y en cualquier momento iban a pasar a buscar los termos y terminaría el tiempo de la broma. En eso , Pelaez un técnico electricista sacó un blister de viagra  y sin mediar palabra le metió dos en el termo del café. Un segundo después, apareció el chico de la cafetería blanco como papel porque lo había retado su jefe debido a la demora del servicio. Retiró los termos y los llevó a la sala de reuniones. Nos quedamos mudos por lo rápido de la acción. Nos pusimos a tomar mate y empezamos a pensar la cara que pondrían mientras se les iban parando los miembros y sobre todo como harían para ir al pizarroncito a explicar el flujo de las órdenes de trabajo. A medida que nos íbamos imaginando, nos reíamos mucho de lo que estaría pasando en la salita de reuniones. De pronto se escuchó un ruido de sillas y un murmullo increscendo, alguien gritaba una conversación telefónica y la sirena de la ambulancia se hizo presente. Bajaron los paramédicos y se llevaron al petiso Arzani con un ataque al corazón. Era muy loco ver a todos los jefes con la pija parada y la cara de preocupación por disimularla mientras llevaban a Arzani, obviamente al palo. Los de mantenimiento mirábamos poniendo nuestra mejor cara de póker. Más tarde supimos que Arzani sobrevivió pero tiene que cuidarse de los esfuerzos y la sal. Le pusieron un aparato que le mide la presión y las pulsaciones y cada tanto le da un shock y lo resetea. No puede acercarse a los microondas ni a los cajeros automáticos. En el Casino tuvo un episodio con la ruleta electrónica, cada vez que se acercaba le latía un ojo y los guardias interpretaron que estaba pasando señas a algún cómplice y lo echaron a patadas.

Algunas bromas terminan mal.

Pero que risa causan...  

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Día 57 - Los riesgos de la infidelidad


Estábamos en la oficina, cuando uno de los muchachos nos comentó de un  empleado que se suicidó cuando descubrió que su  mujer lo engañaba. Fue una larga ronda de discusión en la cual se expusieron en forma teórica las maneras de resolver la situación. La mayoría optó por el "¡la mato!", algunos agregaron "¡Y al hijo de puta también!". Después que bajó un poco la testosterona, las soluciones viraron para el lado de la reflexión y cómo a pesar de todo, la mayoría de las parejas seguían como si nada y convivían hasta que la relación se desgastaba paulatinamente. Y en eso estábamos hasta que apareció don Ortiz, un ordenanza entrado en años y mucho más sabio que nosotros. "Don Ortíz, ¿qué haría usted si encuentra a su mujer gorreándolo con otro?". "Hay algo que ustedes tienen que saber. Los terceros se meten en los espacios que dejan los primeros. Lo primordial en la pareja es la sinceridad y la comprensión, pero sobretodo la autocrítica y el perdón, ya que si no sería un sistema totalitario en el que uno solo tiene razón y el otro acata, y eso no es base de nada. Todos lo miramos como a un gurú, pero fue más nuestra insistencia y volvimos a la carga "Pero don Ortiz, ¿nunca se tiró usted una canita al aire?". "Nunca chicos. El respeto por el otro y por uno mismo es primordial, pero ante todo está el amor, y si uno está pleno no hace falta mirar fuera de la pareja para sentirse completo. Por eso es tan difícil dar con la persona indicada. La pareja tiene que ser un viaje placentero, no un derrotero de pesares." Otro lema que nos deja mudos, pero el jodido de Grasseti fue por más "Es muy lindo eso que nos dice don Ortiz, pero me gustaría que me diga si YO me encuentro con MI mujer en MI cama con otro ¿Que me aconsejaría hacer?"
Don Ortiz tomó aire, miró al techo y luego miró a Grasseti directo a los ojos y le dijo casi sin pausas "Mirá Grasseti, vos tenés que tener un revólver en tu casa y mucho Red Bull y viagras escondidos donde sólo vos sepas, ¿Me seguís? Bueh. Si los pescás in fraganti, te vas despacio y te traés la caja con los Red Bull y los viagras y abrís la puerta de la pieza de un golpe. Les apuntas a los dos y le pedís a él por favor que no se la saque o lo matás. Agarrás el celular de él y lo ponés en modo filmación y lo dejás en la cómoda apuntando a la cama. A punta de revolver les pedís que cojan, mucho. Por los nervios al tipo se le va a bajar, para eso es el viagra y el Red Bull. Lo obligas a empastillarse, y cuando esté al palo lo obligas a hacer posiciones y a ponérsela a tu mujer por todos lados. A ella la obligás a que goce mucho, a que se la chupe, a que se deje meter la chota por todos lados. Van a pedir piedad, van a pedir que pares, te van a tratar de frenar por las buenas pero vos clavate los auriculares con música fuerte y no los escuchés. Así tenelos doce horas, cojiendo, hasta que los corazones estén a punto de reventarles en el pecho, hasta que no den más. Recién ahí, sacate los auriculares, para de filmar con el celular y subilo a youtube. Cuando ya esté subido hacé mierda el celular y pegate un tiro adelante de ellos. Esos dos no cagan más a nadie por el resto de sus días." Ahí don Ortiz juntó sus cosas y siguió limpiando el piso porque se tenía que ir a buscar a su mujer al dentista y quería terminar temprano.

Desde ese día, tratamos de no participar tanto a don Ortiz de nuestras discusiones, sobre todo Grasseti, que todavía no se anima a mirarlo de frente.