viernes, 12 de septiembre de 2014

Día 56 - Todos de pie, ¡reunión de gestión!


No siempre las bromas terminan bien. Esta vez se nos fue la mano.

En la oficina donde trabajaba, se reunía la jefatura todos los jueves para evaluar la gestión del departamento de marketing del laboratorio químico. Siempre pedían para la ocasión, café, leche y facturitas. Un día y por error, dejaron los termos y las facturas en la oficina de mantenimiento, muchas fueron las ocurrencias que sugirieron los técnicos. Desde comer las facturas y esconder los termos y negar que allí habían dejado los comestibles, hasta orinarles el café y ponerle vello púbico a las facturitas. Cualquiera de las opciones, eran fácilmente rastreables y terminarían en sanción para el personal de mantenimiento o para el muchacho que se había equivocado el destino de los alimentos. El tiempo no estaba a favor y en cualquier momento iban a pasar a buscar los termos y terminaría el tiempo de la broma. En eso , Pelaez un técnico electricista sacó un blister de viagra  y sin mediar palabra le metió dos en el termo del café. Un segundo después, apareció el chico de la cafetería blanco como papel porque lo había retado su jefe debido a la demora del servicio. Retiró los termos y los llevó a la sala de reuniones. Nos quedamos mudos por lo rápido de la acción. Nos pusimos a tomar mate y empezamos a pensar la cara que pondrían mientras se les iban parando los miembros y sobre todo como harían para ir al pizarroncito a explicar el flujo de las órdenes de trabajo. A medida que nos íbamos imaginando, nos reíamos mucho de lo que estaría pasando en la salita de reuniones. De pronto se escuchó un ruido de sillas y un murmullo increscendo, alguien gritaba una conversación telefónica y la sirena de la ambulancia se hizo presente. Bajaron los paramédicos y se llevaron al petiso Arzani con un ataque al corazón. Era muy loco ver a todos los jefes con la pija parada y la cara de preocupación por disimularla mientras llevaban a Arzani, obviamente al palo. Los de mantenimiento mirábamos poniendo nuestra mejor cara de póker. Más tarde supimos que Arzani sobrevivió pero tiene que cuidarse de los esfuerzos y la sal. Le pusieron un aparato que le mide la presión y las pulsaciones y cada tanto le da un shock y lo resetea. No puede acercarse a los microondas ni a los cajeros automáticos. En el Casino tuvo un episodio con la ruleta electrónica, cada vez que se acercaba le latía un ojo y los guardias interpretaron que estaba pasando señas a algún cómplice y lo echaron a patadas.

Algunas bromas terminan mal.

Pero que risa causan...  

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Día 57 - Los riesgos de la infidelidad


Estábamos en la oficina, cuando uno de los muchachos nos comentó de un  empleado que se suicidó cuando descubrió que su  mujer lo engañaba. Fue una larga ronda de discusión en la cual se expusieron en forma teórica las maneras de resolver la situación. La mayoría optó por el "¡la mato!", algunos agregaron "¡Y al hijo de puta también!". Después que bajó un poco la testosterona, las soluciones viraron para el lado de la reflexión y cómo a pesar de todo, la mayoría de las parejas seguían como si nada y convivían hasta que la relación se desgastaba paulatinamente. Y en eso estábamos hasta que apareció don Ortiz, un ordenanza entrado en años y mucho más sabio que nosotros. "Don Ortíz, ¿qué haría usted si encuentra a su mujer gorreándolo con otro?". "Hay algo que ustedes tienen que saber. Los terceros se meten en los espacios que dejan los primeros. Lo primordial en la pareja es la sinceridad y la comprensión, pero sobretodo la autocrítica y el perdón, ya que si no sería un sistema totalitario en el que uno solo tiene razón y el otro acata, y eso no es base de nada. Todos lo miramos como a un gurú, pero fue más nuestra insistencia y volvimos a la carga "Pero don Ortiz, ¿nunca se tiró usted una canita al aire?". "Nunca chicos. El respeto por el otro y por uno mismo es primordial, pero ante todo está el amor, y si uno está pleno no hace falta mirar fuera de la pareja para sentirse completo. Por eso es tan difícil dar con la persona indicada. La pareja tiene que ser un viaje placentero, no un derrotero de pesares." Otro lema que nos deja mudos, pero el jodido de Grasseti fue por más "Es muy lindo eso que nos dice don Ortiz, pero me gustaría que me diga si YO me encuentro con MI mujer en MI cama con otro ¿Que me aconsejaría hacer?"
Don Ortiz tomó aire, miró al techo y luego miró a Grasseti directo a los ojos y le dijo casi sin pausas "Mirá Grasseti, vos tenés que tener un revólver en tu casa y mucho Red Bull y viagras escondidos donde sólo vos sepas, ¿Me seguís? Bueh. Si los pescás in fraganti, te vas despacio y te traés la caja con los Red Bull y los viagras y abrís la puerta de la pieza de un golpe. Les apuntas a los dos y le pedís a él por favor que no se la saque o lo matás. Agarrás el celular de él y lo ponés en modo filmación y lo dejás en la cómoda apuntando a la cama. A punta de revolver les pedís que cojan, mucho. Por los nervios al tipo se le va a bajar, para eso es el viagra y el Red Bull. Lo obligas a empastillarse, y cuando esté al palo lo obligas a hacer posiciones y a ponérsela a tu mujer por todos lados. A ella la obligás a que goce mucho, a que se la chupe, a que se deje meter la chota por todos lados. Van a pedir piedad, van a pedir que pares, te van a tratar de frenar por las buenas pero vos clavate los auriculares con música fuerte y no los escuchés. Así tenelos doce horas, cojiendo, hasta que los corazones estén a punto de reventarles en el pecho, hasta que no den más. Recién ahí, sacate los auriculares, para de filmar con el celular y subilo a youtube. Cuando ya esté subido hacé mierda el celular y pegate un tiro adelante de ellos. Esos dos no cagan más a nadie por el resto de sus días." Ahí don Ortiz juntó sus cosas y siguió limpiando el piso porque se tenía que ir a buscar a su mujer al dentista y quería terminar temprano.

Desde ese día, tratamos de no participar tanto a don Ortiz de nuestras discusiones, sobre todo Grasseti, que todavía no se anima a mirarlo de frente.

lunes, 8 de septiembre de 2014

¨Día 58 - Sucedió en el Club Defensores.

Por el año 84, en el club Defensores de Ramallo se hacía una cena a beneficio del Hospital Público Pedro Gomendio. Para tal celebración se pidió la colaboración de los artistas locales Ad Honorem y la donación de los vecinos para conformar una canasta navideña que iba a sortearse al final de la velada. Uno de los organizadores, Pelé, se le ocurrió traer al cantante en ascenso Silvestre, quien se encontraba por aquel entonces de novio con Andrea Del Boca. Después de unos trámites y de un contrato que no fue barato, se arregló para la llegada del ídolo de las chicas. El manager de Silvestre trajo en una camioneta la folletería y cinco afiches de tamaño natural. Grande fue la desesperación de las ramallenses para sacar entradas. Tambien se corrió la bola por las localidades vecinas con idéntico resultado. El escenario del Club Defensores se vistió de gala, se colgaron las gruesas cortinas que donó el loco Traverso para el día que invitaron a Fangio a inaugurar el circuito de turismo carretera local. Las mujeres que estudiaban arte, pintaron de colores las bombitas de luz que donó la ferretería de la familia Maldonado. Pusieron flores frescas y la noche era un manto de estrellas. Pelé, entusiasmado por la empresa que se había montado, le pidió al Pato Singer de San Nicolás, un equipo amplificador de alta fidelidad y se compró dos micrófonos Shure que le costaron un Perú.
Al final llegó la noche más esperada, el salón hervía y las hormonas femeninas esperaban con impaciencia al ídolo de la canción. Entrada la noche llegó Silvestre a Ramallo. Se bajó del Dodge Polara con un mameluco plateado y un peinado tipo Elvis Presley. Miró con una mezcla de asombro y asco la ciudad y le dijo a su manager que lo lleve a algún lugar a tomar algo fuerte. La impaciencia crecía en el salón del club. Pelé ya no sabía como entretener a la multitud, su rutina de imitaciones de Sandro ya no causaban la gracia de antes y Silvestre no aparecía. En eso vino el colorado Villarino y le dijo que vio a Silvestre con cara de orto en el bar del centro tomando algo con su manager . Pelé salió en el aire corriendo y dos cuadras despues se encontró cara a cara con el manager . Lo increpó que el contrato no era barato y que tenía que salir a cantar, la gente ya no aguantaba más. "A ese antro de negros , yo no entro" dijo Silvestre y terminó su whisky. El manager le explicó que podría traerle complicaciones económicas y legales ya que se había pagado por adelantado. El mozo del bar escuchó el desfortunado comentario del cantante y corrió la bola por los clientes. Tal noticia no tardó en llegar al club, justo un rato antes que el Dodge Polara.
Silvestre esperaba una multitud cholula y frivola, y en lugar de ello las miradas de desazón de las jóvenes y la cara de furia de los ramallenses lo acompañaron entre murmullos hasta el escenario. Comenzó la pista a sonar, nadie hacía palmas, nadie coreaba, y Silvestre soltó un "Buenas noches Ramallo!!". El aire se cortaba con una gillete. Terminó el primer tema y ante la ausencia de aplausos y gritos femeninos increpó "¿¿¿¡¡¡Que les pasa!!!???¡¡Soy Silvestre!! ¡¡Canten carajo!!!" y empezó la lluvia de vasos, botellas y sillas. Le agarraron el enterito plateado y se lo destrozaron. Algunos pudieron pegarle un par de puñetes, perso saltó justo a tiempo al Dodge Polara justo cuando el manager empezaba a salir derrapando por la calle principal. La lluvia de botellas lo acompañó hasta que ganó la ruta y no se supo más del manager, de Silvestre ni del Dodge Polara.
Pelé terminó usando la plata de las entradas para reponer la consola de audio del Pato Singer que quedó destrozada. Los micrófonos los usó Silvestre para defenderse y corrieron identica suerte que la consola de audio. Las cortinas quedaron inutilizadas para siempre.
Cuentan las malas lenguas, que vieron a Silvestre haciéndose atender un corte en la cabeza por un botellazo y firmando autografos en el Hospital Gomendio a altas horas de la noche.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Día 59 - Cuatro Nueve Uno

Por el año 1987, estábamos terminando la secundaria y nos hacían falta unas divisas para costearnos los vicios, que por aquel entonces constaba de cervezas baratas y maní con cáscara. Buscamos trabajos que no parecieran trabajos, es decir, algo que nos de dinero pero sin hacer mucho por la causa. En aquellos días , eramos muy chicos para entrar a la política que la veíamos como cosa de grandes.
Una mañana, se nos iluminó la cara cuando vimos en el diario un aviso de un laboratorio prestigioso (el que fabricaba el asqueroso bisolvon compositum) que necesitaba voluntarios para pruebas de laboratorio. Allá fuimos con El Ancho Lopez y Faito a ofrecernos.
Nos dieron unas planillas para completar en las cuales falseamos los documentos y la edad ya que teníamos que ser mayores de 18, y al resto de las hojas ni las leímos. La mayoría empezaban con la frase "La firma, xxx de tal, no se responsabiliza de los...."
Completada la documentación , nos dieron una bolsa de papel madera con un numero, a cada uno le correspondía una bolsa y debíamos poner todo los elementos metálicos que teníamos y los cordones de las zapatillas. Una vez completado este ritual, nos llevaron tres personas de guardapolvos en silencio hasta una habitacion que tenía el número 491. Entramos y nos dieron a beber algo parecido a un jugo de pomelo con una pastilla roja. Los  médicos nos dijeron que esperemos y salieron de la habitacion. Empezamos a sentir calor y buscamos una ventana o un ventilador pero descubrimos que el resto de la habitación no daba a ningún lado, no había ventanas ni ventilación, la alfombra era exageradamente gruesa y las paredes estaban forradas con algo blando. No empezamos a mirar y a abanicar con las manos. Una energía empezó a fluir en nuestras venas, empecé a pensar que si corría lo suficientemente rápido, podría correr por la pared de la habitación y empecé a intentarlo una y otra vez. El ancho empezó a sacarse la ropa y a saltar tratando de tocar el techo con las manos y Faito desde el piso, nos miraba y se reía, como nunca antes lo había visto reirse. El ritmo fue increscendo, las carreras, las risas y los saltos.
No me acuerdo cuanto corrí hasta caerme desmayado a la peluda alfombra. Lo único que me acuerdo es el horrible dolor de cabeza que teníamos cuando despertamos en la sala de espera de un hospital. Cada uno tenía en la falda la bolsita de papel madera  con los cordones, el cinturón, y algun buen dinero. Nos Levantamos para salir a la calle después de ponernos los cordones y una enfermera nos detuvo. Nos hizo que la acompañemos a la oficina del director del hospital, y cuando llegamos allí nos esperaban tres hombres de traje y un policía. Nos preguntaron cosas que no nos acordabamos como direcciones, nombres y fechas. Contamos lo que recordó cada uno, mostramos el dinero y nuestras pocas pertenencias. Luego de mirarse entre ellos, uno de los hombres de traje hizo salir al resto de los adultos y se quedó solo con nosotros. Nos explicó serio que nos podíamos haber muerto. La palabra muerte era muy lejana para nosotros hasta ese momento. Nos contó de un laboratorio que está experimentando con drogas de diseño para jovenes, se hacían pasar por prestigiosos laboratorios conocidos para brindar confianza y por lo general reclutaban indigentes y pendejos pelotudos, segun las propias palabras del hombre de traje. Nos contó que nos encontraron en una plaza gracias a un llamado anónimo, que nos hicieron en el hospital pruebas para ver si no nos habían cosechado los riñones o algo por el estilo. Al no tener documentos encima se hizo imposible ubicar a nuestros padres o amigos. La droga que estaban experimentando (el dato del número de la habitación  los iluminó) se llamaba justamente 491 y su nombre tiene connotaciones bíblicas. Nos contó el hombre de traje que cuando un católico tiene que perdonar, lo tiene que hacer 70 veces 7, y el número 491 vendría a ser el dia después del último perdón.
Nos liberaron y nos dieron mucho líquido, y preguntamos, por preguntar algo, que hora era. "Son las 14:30 y el dia es sábado 29 de octubre. Están en el hospital de Baradero". Bomba, la noticia nos estalló en la cabeza. Estábamos a 78 km de casa exactamente una semana después de habernos desmayado. El dinero de la bolsa, alcanzaba justo para el pasaje de colectivo.
Esa es la semana en blanco de mi vida,
Cuando quisimos buscar las oficinas del laboratorio, más que nada para reclamar nuestro dinero, no encontramos a nadie, ahora funcionaba una seguradora.
Hace unos días pasé por la vieja oficina, actualmente funciona la Optica de la Mutual General Savio.

jueves, 28 de agosto de 2014

Dia 60 - Personajes del barrio

Todos en el barrio conocían a Carlitos el loco. El flaco vivía en una esquina con su abuela y se vestía exactamente igual en invierno que en verano. Tenía el corte de pelo de Largo, el personaje que hacía de mayordomo en Los Locos Adams. Tenía la costumbre de asustar a los chicos quedándose quieto con las manos juntas como sosteniendo algo frágil y silbándole suave, y cuando los chicos se acercaban lo suficiente, abría grande los ojos y las manos y gritaba descontrolado mientras los chicos salían corriendo, la mayor parte de las veces traumados y llorando. Carlitos jamás se reía. Los muchachos de la comparsa, le ofrecieron a Carlitos vender rifas para comprar las plumas de colores para los trajes, y el chabón por fin pudo rebuscarse un mango. Este minúsculo ingreso le permitía costearse los vinos y cigarrillos Pall Mall. Desde que descubrió el valor del dinero, empezó una serie de emprendimientos turbios. A los muchachos de la comparsa, los garchó cuando se ofreció a comprar las plumas de colores y se afanó unos plumeros del supermercado de don Salvador y con unos papeles crepe de colores las tiñó.El quilombo vino cuando la comparsa bailó en los corsos de Corrientes y los agarró la lluvia de febrero dejándolos todos de color gris clarito, ganándose el apodo de "La comparsa de plomo". Cuando se le cortó el curro, y viendo que Carlitos tenía una cartera de clientes importante, se decidió a vender sus propias rifas. Con unos talonarios que le quedaron de la imprenta de la cual era cadete, armó rifas por televisores color. Para ello vendía los números y el día del sorteo, jugaba todos los números vendidos a la quiniela a la cabeza. Si el número vendido ganaba, compraba un televisor color con el dinero obtenido del premio y lo que le sobraba era ganancia neta. Le fue muy bien con esta jugada, hasta que decidió ir por todo. Con el dinero obtenido, compró el acostumbrado televisor en cuotas, pagando sólo la primera y quedándose con el resto. Su capital crecía exponencialmente como su mala fama. Un día fue al límite, Carlitos organizó un baile y el premio iba a ser un automóvil cero kilómetro, un Torino. Nadie sabe como obtuvo el apoyo del Padre de la Parroquia Espíritu Santo y la venta de entradas le redituó mucho dinero. El día de la cena, no había ni comida, ni platos, ni mesa, ni Torino, ni Carlitos...
Los estafados vecinos lo buscaron por cielo y tierra. Al loco no le daba como para organizar una fuga ordenada sin huellas, pero si había cagado a todo el barrio, era capaz de cualquier cosa. Una semana después apareció. Las putas del barrio le pusieron las quejas al presidente de la comisión vecinal. Carlitos se les había instalado y se patinó toda la guita en mujeres, champan, y cigarrillos...
El presidente sugirió internarlo, pero los vecinos insistían en cagarlo a golpes. Tanto fue el despelote que terminó intercediendo el Padre de la parroquia, protegiendo al desamparado víctima de las circunstancias. Prometió ocuparse personalmente de él y hacer un hombre de provecho y enderezarlo. No muy convencidos , los vecinos dejaron al Padre hacer su trabajo.
La paciencia del Padre fue infinita, hizo lo que pudo.
Pero estalló en colera cuando Carlitos le tomó todo el vino de la misa, vendió el cáliz, y todo lo de valor y se afanó la plata de las limosnas. Se llevó el Renault 4 L del cura y nunca más lo vieron.
 El cura aún lo putea en sus oraciones de los domingos.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Dia 61 - ¿Un secuestro?


Por los años '80,Juan y Rubén trabajaban juntos en una conocida aceitera de la ciudad de Rosario. Juan era viajante vendedor y Rubén hacía las veces de supervisor. En esta oportunidad, le había tocado a Rubén viajar en avión hasta capital federal para cerrar un negocio. Ante la ausencia de taxis o remises, Juan debía ir a buscar a Ruben al aeropuerto según había arreglado el jefe de ambos. Previsor e impaciente, Juan llegó al aeropuerto una hora antes del arribo del avión que traía a Rubén. Para soportar la espera , se compró un diario que leyó de mala gana. Rubén, en cada viaje se aprovechaba de las regalías de la empresa y se llevaba del hotel todo lo que consideraba un souvenir (ceniceros, toallas, cucharitas, etc). Esa sola actitud de rata de Ruben, hacía que a Juan la presión le subiera al cielo. Cuando bajó del avión, Rubén se pavoneaba con sus bolsas de ropa de marca que aprovechó a comprar durante el fin de temporada y haciendo alarde de los buenos precios que obtuvo, del negocio que cerró no dijo una palabra.
Ambos se dirigieron al estacionamiento, Rubén orondo y Juan parco y apurando el paso.
Los dos subieron al renault 11 con sus prolijos trajes y corbatas. Se dirigian desde Fisherton hacia Rosario por la ruta...cuando fuero interceptados por un auto que les cerró el paso indicandoles que se orillen. Al detener la marcha un hombre se les acercó y exhibiendo una credencial de la división Toxicos de la provincia de santa fe, les ordenó parar el motor. Juan , desconfiando, le pidió que le muestre mejor la credencial y como unica respuesta obtuvo el caño de un revolver apuntándole.
“Correte” le dijo el tipo “ponete en el medio” y de la nada otro sujeto entró al auto por el lado del acompañanta. “¡Vos ponete atrás y no hablés!”le dijo el nuevo malviviente a Rubén mientras un tercer hombre subió atrás. Comenzaron a circular por la desierta ruta hacia Rosario, mientras que ataban con cinta de embalar las manos de ambos empleados y les colocaban unos lentes oscuros que tenían unas semiesferas del lado de adentro bligando a mantener los ojos cerrados a los secuestrados. Luego de unos minutos de marcha, Juan comenzó a presentarse procurando que los secuestradores entiendan que se trataba de un error. Empezó diciendo su nombre y apellido, donde trabajaba y que él solo iba a buscar a su compañero. Nada logró. Los secuestradores no decían nada. Rubén solo murmuraba por lo bajo “tengo hijos, tengo hijos”. Juan se dio vuelta y le gritó “Yo tambien tengo hijos , la puta que te pario!”. El secuestrador de la derecha de Juan le gritó que se calme, y le apoyó el caño del revolver en las costillas. Tensos los cinco siguieron la travesía. Como pudo Juan alcanzó a ver con el rabillo del ojo que iban hacia la Aceitera donde trabajaban con Ruben. “Es una joda” pensó. Cuando vio que pasaban de largo y seguían campo adentro volvió a ponerse nervioso. Ruben lloraba mal. Finalmente pararon y dos de los secuestradores revisaron el auto minuciosamente, recoveco por recoveco. El que manejó durante la travesia, se quedó en el auto con los empleados. Juan resopló feo .”¿Algun problema? En un rato terminamos” le dijo el secuestrador. “Nada” dijo Juan “parece que estoy meado por los perros. Hoy ustedes me secuestran por error, el otro día, me entraron en casa y me robaron todo”. “Eso es bravo!” le dijo el malviviente. Finalmente los tres hombres se reunieron atrás del auto, hablaron entre ellos, y el conductor se acercó al auto, le abrió el capot y sacó una pieza del distribuidor y la tiró lejos.
Ruben lloraba y se orinó encima. Juan se soltó mordiendo las cintas y cortándolas. Luego soltó a Rubén y le dijo “¿Vos sos estúpido o te haces?¿que hiciste?¿en que te metiste ahora?”.Nada. Rubén nunca dijo nada. Sólo lamentó que le afanaron la ropa de fin de temporada barata que había comprado.

lunes, 25 de agosto de 2014

Dïa 62 - Putas advertencias

La casa se reserva el derecho de admisión"

"El supermercado no se hace responsable por los robos y hurtos en el estacionamiento"

"El consumo de este medicamento, ocasiona tal o cual cosa que es mala para la salud.Consulte al profesional"

Cuantas veces nos encontramos con éstas advertencias que por lo general no hacen más que justificar si el servicio, el producto o la atención son deficientes o no se ajustan a lo que ofrecen en las publicidades ya nos advirtieron. Por lo general nos acostumbramos e ignoramos dichas advertencias, porque lo que nos interesa es consumir, no que nos digan "¡cuidado!", "¡ojo!", o algo por el estilo como cuando nos íbamos a tomar cerveza con nuestros amigos y nuestra santa madre nos decía "llevate la camperita, no tomés tanto".No les dábamos cinco de pelota y así fue que nos acostumbramos a no hacer caso a ninguna advertencia, mucho menos en forma escrita. Pero cuando pasa, porque raras veces pasa que el producto o el servicio no cumplen con las espectativas, los comerciantes no miran con cara de "Yo le avisé" y nos dicen "¿Cómo no leyó las contraindicaciones?¿No se dio cuenta? Bueh la próxima preste atención" y cagamos, no hay tutía. Digo yo ¿es legal que un piojoso cartelito sirva de herramienta de impunidad ante un percance? ¿Pueden los comerciantes abrirse de gambas así como así y hacerse reverendamente los boludos cuando nos pasa algo porque según ellos "Ya nos advirtieron"? Como no tenemos medios legales ya que los abogados o los huecos legales (caramba , que coincidencia) están a favor del que tiene más dinero y el derecho a réplica nos está vedado, estoy confeccionando unas remeritas de advertencia a los comerciantes. Les expongo una minúscula muestra. Si se les ocurren otras frases, serán bienvenidas. Eso si, si las remeras destiñen o encogen o se les borronean las letras, no se aceptan reclamos.
Suerte.




domingo, 24 de agosto de 2014

Día 63 - La gran Gorostiaga

Gorostiaga trabajaba como supervisor en un conocido frigorífico de la zona. A pesar de los 59 años que tiene no aparenta más de 40. ¿Cuál es el secreto?
Él sostiene que lo peor que le puede pasar al ser humano es confrontar, así que se evita disgustos asintiendo sin razón a los planteos más insólitos. Cuando algún cliente le hace un reclamo telefónico, simula tomar nota en un eterno y blanco cuadernito Exito que nunca maculó con una línea. El cuaderno está rotulado "Reclamos" y al estar vacío, su cerebro procesa que todos están conformes con su servicio. Gorostiaga dice que si alguien reclama una sola vez, no es un reclamo, es un capricho, pero si insiste mas de tres veces hay que darle curso.Cada sugerencia que se le hace a Gorostiaga, es respondida con una sonrisa y un "¡Excelente!", cada tanto alterna un pulgar para arriba o una levantada exagerada de cejas.
Tiene un solo matrimonio del cual no quiere divorciarse porque cree que lo que viene es igual a lo anterior. Su mujer ya le propuso varias veces separación, divorcio, pactos suicidas, retiros espirituales etc, y a cada sugerencia, Gorostiaga le respondía "¡Dale! ¡Buenísimo! ¡El lunes sin falta me ocupo!" y nunca llegaba ese bendito lunes. En el escritorio tiene un cajón en el que guarda una taza de plástico de Independiente, un paquete de masitas viejas, tres fibrones gastados y un montón de llaves que se descartaron por cambio de cerradura. Cada vez que alguien le pide algo , una pila, una birome, un poco de papel higiénico o una batería de Renault 12, Gorostiaga revuelve afanosamente este cajón y lo cierra diciendo "Noooo, no tengo en este momento...¿Le preguntaste a Marquez?". Cada pregunta que se le hace a Gorostiaga es respondida indefectiblemente con dos preguntas más. Por ejemplo "Gorostiaga,¿ no sabés que pasó con el pedido tal y tal?" y Gorostiaga responde "¿El pedido tal y tal?¿Quien tenía encargado el pedido tal y tal?". Esta combinación dialéctica, era conocida en el frigorífico como "La 2 X 1 de Gorostiaga"
En el fondo, se cree que la vejez trató de llegarle a Gorostiaga, pero se encontró con este laberinto de desvíos y callejones falsos que terminó dándose por vencida y dejar a Gorostiaga eternamente joven.
Así que, estimado lector, cuando vea que una persona le permanece esquiva, o que atiende su sugerencia sin hacerle ninguna objeción, sin duda, usted está siendo víctima de "La gran Gorostiaga"

Día 64 - ¡Caiga Molina, caiga...!

Hacer teatro en los pueblos, era muy común en los tiempos donde la televisión y el cine no existían, y la radio era un patrimonio de las altas clases sociales. Por lo general se hacían obras costumbristas y que el público pueda disfrutar. Mas bien eran comedias de enredos o grandes dramones como Juan Moreira, El León de Francia u Hormiga Negra. Los elencos se movilizaban lentamente en carretas por los desolados caminos de la patria.
Cuentan que en Ramallo, desembarcó una compañía rodante presentando justamente Juan Moreira, con tan mala suerte que el protagonista tuvo que bajarse del elenco porque su padre estaba en las últimas y se volvió a su pueblo natal, Los Quirquinchos. Ya en Ramallo, la función debía continuar, así que mientras armaban la improvisada tarima con tirantes y cajones de bebida, el director/apuntador comentó el percance del actor principal, y si querían ver la obra alguien debería presentarse para hacer de Moreira. Los paisanos empezaron a mirarse los unos a los otros, hasta que las miradas recayeron en Molina, un hombre de unos 42 años y con pocos jugadores en la cancha. Molina, obviamente le costó entender el ofrecimiento, pero los malintencionados muchachones de Ramallo lo alentaron tanto que pudo más el orgullo de dejar el anonimato que la vergüenza y el papelón.
Así que la compañía volvía a estar completa. Le explicaron a Molina, que la obra , por esta vez, iba a ser relatada por uno de los asistentes al modo de un radioteatro pero actuado, por lo tanto ningún actor diría una palabra, sólo le pondrían cuerpo a la escena. Así fue que maquillaron y vistieron a Molina en la medida que él se dejaba, no le gustaba que lo tocaran los extraños y para que afloje en su nerviosismo, le dieron un vaso de caña Legui. Más distendidos, los actores, el apuntador los asistentes y Molina salieron al ruedo. Grande fue la sorpresa cuando vieron que todo el pueblo se había convocado para ver la obra. Nunca habían tenido tanta concurrencia, así que los actores decidieron lucirse. Comenzó la obra y cuando salió Molina al tablado, estalló una multitud de aplausos, era una verdadera fiesta. Transcurrió la hora de obra que iba decayendo en interés hasta que Moreira (Molina) se enfrentó con el ejército que venía a matarlo. Dura fue la batalla con los improvisados cuchillos de madera. La voz del relator puso un énfasis tan contagioso, que el pueblo se puso de pie. A Molina le quedaba un solo enemigo en pie, Chirino. La multitud comenzó de a poco a vitorear a Molina con pequeños cánticos y "ooooleeee" cada vez que esquivaba una puñalada que buscaba ponerle fin a Moreira y a la obra.
El actor que personificaba a Chirino hacía esfuerzos inútiles por derrotar a Moreira ya que la coreografía finamente diseñada había concluido y sólo le quedaba improvisar hasta poder colar una certera puñalada. El relator insistía "¡Y una puñalada certera alcanzó por fin a Moreira!" pero los hechos narraban otra historia. La multitud ya estaba enardecida, y molina estaba dispuesto a seguir hasta el final. El apuntador insitía "¡Caiga Molina, Caiga!"  y lo único que lograba era animar más el combate. "¡Vamos Molina viejo nomás! ¡Vamos Ramallo carajo!" le gritaban los paisanos . Transpirado el relator, no tenía más texto para remar la situación, hasta que milagrosamente Molina, retrocedió hasta un cortinado desde donde un tramoyista que se encargaba de los efectos de sonido, le pegó con un palo en la cabeza, y por fin Molina cayó. Una multitud de pie aplaudió la obra. Todos quisieron saludar al elenco, pero sobre todo a Molina, que había dejado el alma en la escena. El director lo excusó y dijo que se encontraba muy cansado por el esfuerzo y que estaba saliendo del personaje, que por favor dejen a Molina un rato que vuelva en sí. Ya entrada la noche, cuando no quedaba nadie en el improvisado teatro, la compañia levantó vuelo y se llevaron a Molina a quien creían muerto y lo tiraron en Paraiso, un pueblo cercano a Ramallo.
El fresco de la mañana reavivó a Molina, que aún se encontraba vestido de Moreira. Confundido por el golpe, y falto de memoria,comenzó  a vagar por los campos hablando con un extraño acento de gaucho renegado. Dicen las malas lenguas que anda contando de pueblo en pueblo, la vez que casi derrota a Chirino.
En Ramallo, aún están convencidos que Molina se fue de gira con la compañía cosechando éxitos por el mundo.

viernes, 22 de agosto de 2014

Dia 65 - Origen del Bullying

Cada vez que sucede un hecho de abuso de una persona o un grupo de personas hacia el prójimo, las leyes o la buena confianza de la sociedad, lo primero que se nos viene a la cabeza es "el mundo es una mierda, está todo podrido".
Vamos a ir hacia atrás en la historia para intentar entender como pudo haber empezado todo.
Uno de los posibles orígenes del bullying, es la educación recibida durante la infancia, voy a citar claros ejemplos:
En los 70 había una revista que se llamaba Anteojito, y ahí empezó una parte de la decadencia.
A los chicos miopes, se los llamaba cruelmente "Anteojito"
A los que las madres peinaban con la raya al medio les decían "Calculín"
A los problemas se les decía "Intríngulis"
A los que jugábamos mal a la pelota nos decían "EHHHH tenés las patas redondas como Hijitus"
A lo chicos altos y delgados se les decía descaradamente "Larguirucho"
A los pendejos ladillas les decían "Raimundo" o "Jaimito" (este último personaje se convirtió en el lado oscuro de los niños por esa época)
 También por aquella época había una novelita que se llamó "Señorita maestra" que era ni más ni menos que una remake de "Jacinta Pichimahuida" donde se veía la sociedad toda en un saloncito de primaria.
A los chicos duros de marote, en lugar de mandarlos al gabinete pedagógico, simplemente se los calificaba como "Palmiro Caballasca"
A los negros se les decía "Cirilo tamayo"
A la pendejas caretas les decían "Etelvina Baldasarre" (Laura Tuny, la protagonista de este personaje, paradójicamente se volvió cantante de musica tropical, lo que son las vueltas de la vida)
A los pibes ladillas se los calificaba en tres grupos:
Si eran malos y de clase medio alta, eran los "Canuto Carsio"
Si eran jodidos y de clase medio baja "Anselmi"
Si además eran negros "Siracusa"
Pero los adultos que estaban al frente de estos macabros ciclos infantiles pagaron su precio, Cristina Lemercier , presa de una depresión se disparó en el rostro un tiro, y Evangelina Salazar, la primera Jacinta Pichimahuida, cayó por los años 80, 90 en las garras del alcohol y por si esto fuera poco, contrajo matrimonio con Palito Ortega, quien no pararía de cantarle cual águila que le come el hígado todos los días un poco.
No digo que ahí empezó todo, pero varios quedamos marcados por estos ciclos.
Telescuela Técnica fue otro abuso para con los menores, pero esa es otra historia.