miércoles, 22 de junio de 2016

Ausencias

Técnicamente, esta entrada iba a estar dedicada a la ausencia de Hernán Casciari de su Blog Orsai
 El relato tendría un tinte cómico acerca de cómo el autor del blog mutó en actor de su propia vida para perderse entre varios relatos que formaron parte de su fogón de los martes.
En eso estaba cuando me llegó un whatsapp de mi hermana contándome que había fallecido mi tía Rosa. La noticia me golpeó literalmente ya que era la última de mis tías que quedaba viva. Hice memoria y me ayudé con un papel y un lapiz y escribí todos los nombres de los hermanos de mis viejos y efectivamente, se fue la última integrante de la familia de la generación de mis padres, no queda ninguno más.
Por primera vez en mi vida siento que se serruchó la rama donde estaba sentada mi generación y quedamos todos los primos colgando de nuestra propia rama.
"¡Somos los que seguimos!" fue mi pensamiento mas pesimista mientras repasaba la lista pensando si me había olvidado de algún integrante. Era inútil, el papel estaba lleno de muertos.
En eso estaba cuando vino mi hija y me vio mal. Miró la lista y el whatsapp aún sin respuesta.
"¿Quiénes son Rita, Rosa, Hilda, Teresa, Victorio, Bores, Irma, Juan , Uco, Erlinda y Eiberio?" preguntó mi hija. "Son los abuelos y sus hermanos" le dije.
" Están todos..."
"¿Juntos?" me interrumpió sabiamente.
"Si hija, están todos juntos ahora."
Me abrazó y se fue a dormir.
Miro la lista y me asalta un pensamiento....el ausente soy yo.
Repaso y repaso...y pienso que a cinco metros duermen las tres personas más importantes de mi presente.
Lejos de casa mi sobrino Francisco me escribe "¿Cómo estás tío?¿Cómo anda la familia?" . Francisco es el hijo de mi hermana con quien estoy peleado mal. Sin embargo su hijo le roba dos minutos al sueño para saber cómo ando.
Miro una vez más la lista y la tiro a la basura.
¡Que esperen un rato che.....todavía tengo cosas por hacer!
Son las 23:54 del miércoles 22 de junio.
Esto todavía está lejos de un final.

Les dejo un video que me resume las palabras ausencia y continuar.

http://www.dailymotion.com/video/x2m0cxj

lunes, 20 de junio de 2016

El fin del mundo

Un día cualquiera, todo vestigio de vida fue erradicado del planeta. No se sabe exactamente qué fue lo que sucedió, pero el planeta se volvió una masa inerte y silenciosa. No había muertos, no había gérmenes ni plantas secas, solo estructuras silenciosas cuya sombra era lo único que se movía con ritmo regular y cíclico.Así permaneció por mucho tiempo aunque nada ni nadie pudiesen precisar cuánto ni cómo.
Un día, unos seres oscuros llegaron a la tierra. Carecían de forma y en nombre de su lugar de procedencia era impronunciable. Poseedores de una gran sabiduría, se aventuraron en tratar de entender quiénes habitaron este planeta y qué fue de ellos. Rastraron todo lo que pudieron, dibujaron en complejas pantallas geografías y arquitecturas relevando cada detalle por minúsculo que pareciera, pero les faltaban muchos datos para saber la identidad de los habitantes, su historia y el misterio de su desaparición.
Una tarde tuvieron una revelación, encontraron una infinidad de objetos que no tardaron en identificar. Se trataba de un sinnúmero de celulares de distintos tamaños y formas, y dado lo avanzado de su tecnología, no tardaron en recuperar la información que en ellos se guardaba.
Allí estaba todo, absolutamente todo. Las distintas formas de los habitantes, los distintos idiomas que no tuvieron problemas en decodificar, distintas actividades, una guia completa de lugares y opiniones acerca del mundo, la música que ellos crearon y sus hábitos alimenticios.
Se encontraron con infinidad de conversaciones completas, tanto individuales como grupales. Se maravillaron con material visual acompañado de unas bellas melodías, y muchas escenas de rituales de celebración en los que participaba mucha gente. Ahí estaba todo.
No tardaron en hacer un modelo matemático y modelar a esta civilización . El final de estas especies, sigue siendo un misterio para los sabios, pero afortunadamente pudieron rastrear en una linea de tiempo regresiva y llegaron al origen del hombre y toda su civilización.
Y así fue que determinaron los sabios que todo empezó  con una pareja: Miguel y Cogote.

martes, 14 de junio de 2016

Blanqueo autobiográfico

La identidad es todo un tema.
Hace tiempo que tendría que haberme dado cuenta y la hubiera pasado mejor, pero hay cuestiones que son ajena a uno.
Vamos desde el principio.
Mi nombre es Raúl Enrique Leiva.
Raúl, porque según mi mamá no quería que tenga ningún nombre de la familia, ni de abuelos, ni tios ni nada.
Enrique, por un jugador de futbol amigo de mi viejo, así en una de esas me contagiaba habilidad....puro mito.
Y Leiva, porque mi viejo era Leiva y no cabe otro análisis.
Ahora, ¿por qué me dicen Toti?
Ahi vamos. Mi hermana mayor, es hipoacúsica, sordomuda bah, para que complicarla. Y resulta que no le salía ni a palos "Raúl" y mucho menos "Enrique", así que solo me señalaba y me decía Toto, así a secas, como el culo centroamericano. Y empezó a girar la ruleta. Todos los parientes me llamaban Toto, o Totito, salvo Amanda la del kiosko que me decía Pinino. Y un día salí a jugar y Guille Silvano, mi vecino me empezó a decir Toti. Y el barrio me bautizó para siempre. Fui una deformación de una deformación de un intento de nombre hasta el final de la secundaria. Se viralizaba en forma imparable. Mis correos eran toti___2001@hotmail.com o toti___2004@yahoo.com. Todo esto duró hasta que me fui a Rosario a vivir solo. Empecé un grupo de teatro donde había 70 almas, y cuando me preguntaron mi nombre dije "Raúl" y me sonó prestado, falso, latino como de profesor de salsa,adulto si se quiere. Viví bastante contrariado con una dualidad, en Rosario era Raúl, y en San Nicolás Toti.
Todo esto fue obviamente a parar al consultorio de don Tabare, mi psicologo al que le dediqué un par de posts.
Nunca puse en palabras lo horrible que es cargar con un nombre tan efímero y tan irreal, cargar con un suplemento para que los sordomudos y los amigos puedan identificarme entre el montón, una reunión de pocas letras que a veces no significan nada.
No se deben dar una idea lo que se siente cuando alguien te nombra y la cabeza se tiene que acomodar al destinatario.
Por eso me puse en el blog de Orsai "El Toti", porque cada vez que alguna cosa me salía mas o menos bien , o cuando me tenían que señalar por una cagada, o cuando me querían indicar que debían hablar conmigo , me señalaban y decían "El Toti"
Eso quería poner en letras desde hace 42 años...
Costó pero salió.

lunes, 30 de mayo de 2016

Carta abierta a Valeria Bertucelli

San Nicolás, 30 de Mayo del 2016

Querida Valeria:
                          Hace aproximadamente cuarenta años te conocí. Empezamos la escuela primaria juntos y no puedo ilustrar el momento dado que en una mala mudanza, tiré las fotos a la miércoles. Recuerdo ese día y no me entiendo. No importa, probablemente me hayas olvidado y lo importante de esta carta no soy yo sinó lo que pasamos en el colectivito de García, uno color naranja mal ¿te acordás? Bueno, lo que pasó ese día fue un poco raro. De tu portafolios (en ese entonces no había mochilas) sacaste un grabador de periodista que tenía el tamaño de una caja de zapatos y funcionaba con cuatro pilas medianas rojas. Le enchufaste un micrófono (no se si al grabador lo trajiste vos o Natalia Irurtia) y empezaste a grabar una canción que decía más o menos así "Por el pan de cada día por el queso de mi tíiiia Aaaaaleluya la vida......Por el sol que me ilumina por el pibe de la esquiiiiinaaaa Aaaaaaleluya la vida..." y se repetía hasta el infinito. Al otro día Mauri Martín sumó algunas estrofas a la canción: "Por el puente de la ruta por el burro que conmutaaaaa....Por el sapo en la ensalada por la sangre coaguladaaaaa....Aaaaaaleluyaaaa la vida..." y algunas más que no recuerdo.
                         Lo que me quedó claro ese mediodía que te ví cantando, fue que no eras una mina "normal" a pesar de ir a ese tipo de escuelas. Me quedó claro que ese era tu camino, el del delirio, el de inventar cosas locas y no darle pelota a lo que sucedía alrededor. Que el desparpajo era tu tercer nombre.
                         Veinte años después empezaste a sonar  en los circuitos under y mas tarde llegaste a la tele en Verdad Consecuencia, un ciclo que seguía todas las noches de mi juventud. Mas tarde vino el cine y todo lo demás que sale en las revistas. Incluso te casaste con el chabón lider de la banda que más me atravesó en mis años locos. 
                          Eso era nomás, recordar esa visión y esa imágen de una piba flaca, con ojos pequeños y chispeantes que le perdió la vergüenza al ridículo en un colectivito escolar por los años 70. Cuando todo era caos y muerte, una artista estaba naciendo, y yo fui testigo.
                          Un abrazo.


Toti.





sábado, 28 de mayo de 2016

Realidad y ficción

En los años 80, en San Nicolás, el Padre Pérez estaba buscando una forma de trascender en la comunidad. La privatización de la empresa SOMISA era inminente y la ciudad necesitaba levantar el ánimo. Una luz de esperanza se hizo cuando la hermana fallecida del mencionado sacerdote, María Crescencia Pérez, fue desenterrada para ser reducida luego de varios años de estar sepultada y con admiración vieron que el cadáver se encontraba intacto. Pronto comenzó el proceso de canonización de la hermana fallecida, pero le advirtieron al sacerdote que iba a tardar mucho tiempo ya que deberían  cumplirse ciertas formas y la posibilidad era remota ya que la conservación del cadáver no obedecía a ningún milagro, sino a un largo tratamiento antibiótico que la preservaría de la degradación de la carne.
Contrariado el Padre Pérez se encontraba en su parroquia cuando una noticia le llegó a sus oídos, varios casos de apariciones de rosarios iluminados en las paredes se fueron dando en la ciudad. La cuestión solo se reducía a encontrar a alguna creyente lo suficientemente creíble para dar vuelo a su plan de trascendencia. Desfilaron ante él tres o cuatro amas de casa de buena posición que relataron en forma leve su experiencia con los rosarios iluminados, pero también le dejaron claro que no querían saber nada de gente en la casa ya que a algunas de ellas, los fieles les habían robado algunas cosas menores como ceniceros, baratijas y algo de dinero.
 Un día, fue a la parroquia Gladys,una mujer que se encontraba bajo un agresivo tratamiento de quimioterapia y barbitúricos dado un extraño cáncer de tiroides invasivo. La mujer simple en sus modos, le manifestó que además de ver al rosario multiplicarse en la pared también veía una aparición, una mujer que traía un niño en sus brazos pero que le faltaba una mano.
El Padre Pérez inmediatamente contactó a su médico de cabecera y le comentó el caso de la mujer y la aparición, a lo que el galeno le informó que era normal el tipo de alucinación transitoria que presentaba Gladys, dado el tratamiento que estaba atravesando y lo mucho que se había aferrado a su fe visitando cuanta parroquia e iglesia sirviera para aliviar su pesar. El sacerdote le insistió al médico que por nada del mundo, le suspenda la medicación a Gladys apelando a un rara reciprocidad en secretos de confesión.
Gladys insistía que la aparición era más y más frecuente, el plan del Padre Pérez ya estaba en marcha, solo había que darle una dirección y mostrarlo al mundo. Con la ayuda de unos técnicos, instaló un sistema que en apariencia estaba destinado a documentar las apariciones, pero se trataba de un sofisticado sistema de radiorecepción. Y sucedió, Gladys se fue a dormir un a noche, y el retorcido sacerdote comenzó a relatar mensajes a través de su sobrina quien lo secundaba en el macabro plan de lograr un lugar importante en la comunidad.
Como era de esperar, Gladys apareció en la parroquia del Padre Pérez con un papel escrito y un mensaje dictado por la Virgen. El sacerdote se mostró sorprendido y cayó de rodillas. Insistió en el aspecto de la aparición, cómo se veía, cómo se vestía, etc. Gladys trató de recordar y el Padre la guió sabiamente para definir por fín un aspecto de la imágen.
Cuando Gladys se fue, el sacerdote subió al campanario y entre la decena de imágenes de vírgenes que habían sido acumuladas encontró una que se ajustaba a la descripción  de la Virgen de Gladys. Recordó el detalle de la mano rota y le quebró inmediatamente la mano derecha, al fin y al cabo si pudo hacerle creer que estaba recibiendo mensajes no habría problemas en hacerle creer cuál mano era la rota.
Dia a día el sacerdote le fue transmitiendo a Gladys mensajes hasta que le indicó donde estaba guardada la imágen. 
El resto de la historia se resume al encuentro de la imágen, a indicar donde quería un santuario y a congregar fieles que irían desfilando de todo el país comprando medallitas, imágenes y recuerdos.
Hoy Gladys está recluída en su hogar, sigue viendo la Vírgen, sigue recibiendo mensajes a pesar de haber sido retirado el equipo de radiorecepción y la medicación.
La historia contada hasta acá es una ficción, no es real, se me ocurrió mientras la escribía.
La historia real es que un día , Gladys Motta vio a la Virgen del Rosario y desde entonces le comunica mensajes que tienen que ver con la construcción de un templo y otras cuestiones de fe. El Padre Pérez fue quien contuvo a Gladys y la preservó del periodismo.

Querido lector, hasta acá los hechos, usted decidirá si cree en la realidad o en la ficción.
Suerte

jueves, 26 de mayo de 2016

La semana pasada vacunamos a Lucky, el perro.

Es increíble lo que gastamos de vacunación.
La cantidad en total fue $3400 .














La pintura del lateral izquierdo + mano de obra $2400
Burlete de Renault Logan $300
Tapizado y limpieza de interior $500
Vacuna y caramelo estímulo para Lucky $200
Sacrificarlo + terapia infantil para superar la pérdida + cremación y urnita rústica $8500
La vacunación era más barato....


Acá está el atorrante.
 

domingo, 22 de mayo de 2016

Buscando un símbolo de paz.

Hace unos años, estaba mi vieja internada en una clínica con un diagnóstico nada favorable. Le estaban pasando una quimioterapia que a esa altura era una pérdida de tiempo y cabello que no le hacía absolutamente nada. El cuadro se completaba con 38° de temperatura de mediodía de diciembre y los anuncios de la tragedia de República Cromagnon y la muerte del Papa Juan Pablo II. Si alguien entraba por la puerta y nos reventaba a tiros nos hacía un favor.
Pero como el destino tiene una forma rara de divertirse a costa nuestro, lo que entró a la habitación de mi vieja fue un camillero santiagueño que traía a una mujer para internar en esa sala. Íbamos a compartir unas horas, ya que finalizada la quimio nos marcharíamos a casa.  El camillero pasó a la paciente a la cama y con su calma provinciana nos dijo "La abuela se va a quedar acá con ustedes. Los parientes vienen en camino y no creo que tarden mucho. Les voy a pedir que cualquier cosa que necesite la abuela, nos llamen por el timbre que está al lado de la cama. Lo que sí le vamos a traer comida, porque está sin desayunar y hasta que la vea el traumatólogo va a pasar un buen rato. ¿La pueden ayudar?" Le dije que si, que no habría problemas. Dicho esto, el camillero agradeció y se fue. La vieja se limitó a mirarnos con asco. Miró todo el lugar con asco rumeando algo como un padrenuestro pero si uno escuchaba bien se alcanzaban a distinguir una veintena de puteadas. Con mi vieja guardamos silencio por las dudas, como si ella fuese una bomba a punto de explotar. Solo movía la cabeza y los ojos, sin pestañear, si hacer otro gesto que el de un profundo desprecio por la creación toda.
Quince minutos después llegó la comida, una sopita gris y un pan que no difería mucho de una roca del muro de berlín.
La vieja me miró seria y miró la bandejita, y algo adentro de mi cabeza conectó los dos hechos y asoció que quería comer y que yo le diera. "¿Tiene hambre?" pregunté y el padrenuestro empezó a fluir de nuevo. Me apuré a darle la comida. Por servilletas, solo me dieron dos retacitos de papel glacé blanco que no absorbían ni la tabla del dos. Así que haciendo gala de mi ingenio, busqué la toalla de mano que había colgada en el baño y se la coloqué a la vieja a modo de babero. Le empecé a dar la sopa de a cucharadas, en realidad se la volcaba adentro de la boca tratando de tirar lo menos posible afuera. Cuando alguna gotita le desbordaba el labio, se la recogía con la cuchara y hacía un ruido similar a la prestobarba cuando me afeito. Cuando era una gota importante, le secaba la boca con la toalla. En un momento la vieja me mira con asco y desprecio, todo junto y mucho y me dice "Esto tiene olor a mierda". Mi  incapacidad de oler nada me impidió certificar esa afirmación, es decir, la miré a la vieja y pregunté "¿Cómo?" . La vieja reforzó el gesto y escupiendo restos inmundos de sopa me dijo "¿Usted es pelotudo o se hace? La toalla tiene olor a mierda.". Dejé la sopa, miré a mi vieja que me hizo un gesto de "No sé, fijate" y levanté la toalla. La di vuelta del derecho y del revés y no tenía nada, estaba blanca como espuma. Le devuelvo el gesto a mi vieja y se me dió por abrir la toalla, hasta ese entonces plegada y apareció. Era la estampa de un águila con las alas desplegadas entre dos nubes realizada integramente en  mierda. Me hizo acordar a un test de Rorschach. La vieja seguía con la vista clavada en el televisorcito de la pared. Mi mamá miraba hacia la ventana y hacía esfuerzos tremendos para que no se escucharan sus carcajadas, simulaba la muy turra que estaba deshecha por el cáncer pero se reía como nunca. Doblé prolijamente la toalla. la puse en el perchero y escuché que el enfermero de mi vieja entraba a la habitación para sacarle la quimio y así poder volvernos a casa. Cuando salgo del baño, el enfermero la estaba abrazando y supuestamente consolando por la tristeza fingida. Mi vieja estaba roja y convulsionaba de risa. Yo me la banqué como un duque. Lo que siguió pasó rápido, nos fuimos justo cuando llegaban los parientes de la vieja en majada. Alcanzamos a cerrar el ascensor cuando escuchamos unos gritos de la vieja desde la habitación en los que claramente se distinguía la palabra "mierda".
Creo que esa fue la última vez que escuché reír a mi vieja a carcajadas.

jueves, 28 de abril de 2016

1983 - Un exceso de imaginación

En los años 80, internet era un sueño de trece geeks que no querían salir de su oficina y debían compartir sus documentos digitales. De la misma manera, la pornografía se resumía a un puñado de revistas grandotas imposibles de esconder y enormes y ruidosos vhs que repetían una y otra vez espantosas posiciones sexuales horriblemente filmadas. La mayor parte de los jóvenes poseían a la fuerza una gran imaginación ya sea para mentir hazañas sexuales o para inventar excusas para no tenerlas.
Jorgito Arévalo fue un pionero en la búsqueda de la autofellación. Según decía, si lo lograba, se iba a hacer un implante de tetas a la altura de la cintura y así prescindiría de las minas para siempre. Para ello hacían falta reunir varios factores. Primero, y fundamental, que no haya nadie en la casa y para ello Jorge aprovechó una salida familiar para fingir que tenía que estudiar mucho. Segundo, una buena erección, en tiempos donde no se conocía el viagra y los celulares, tablets que proyectan porno no existían, la revista Penthouse era imprescindible, ya que si el pene estaba dormído era imposible llegar a chuparlo. En el mejor de los casos, la punta de la chota estaba a un triple decímetro de la boca (triple decímetro: especie de regla de 30 cm que se usa en dibujo técnico) así que la tercer condición necesaria era un lugar cómodo e intimo y las posibilidades se redujeron al baño. Se sentó en el inodoro y apoyó la espalda contra la pared. Se manoseó hasta lograr la erección y acercó todo lo que pudo la boca a la chota. Los treinta centímetros no se acortaban así que empezó a apoyar los pies en el lavabo. Con este combo ganó 5 valiosos centímetros y empezó a bajar la espalda deslizando su traste hacia adelante hasta trabarlo con la tabla del inodoro. Bajó en forma imposible la cabeza y ganó 5 centímetros lo cual representaba un tercio del camino recorrido. Su cara estaba roja y los labios se pusieron en una mueca muy graciosa similar a un chimpancé eructando. Se agarró de los muslos y con todas sus fuerzas tensando sus tobillos y acercando imposiblemente el miembro a la boca. Escasos 10 centímetros lo separaban de la gloria. En un intento desesperado sacó la lengua y la estiró en forma sobrehumana sintiendo un sonido de los maxilares desencajándose en pos del objetivo. Su espalda le dolía enormemente y las vértebras parecían a punto de estallar. Tuvo la sensación de partirse en dos en cualquier momento. Su cuello estaba púrpura y surcado de venas hinchadas cuando sintió un chasquido seco. Creyó que se trataba de su columna vertebral, pero fueron los tornillos de la tapa del inodoro que se cortaron de cuajo y su cuerpo fue a parar violentamente contra la base del lavabo desencajándolo. El inodoro cayó a sus espaldas y partiéndose contra el piso lo mojó íntegro. El lavabo se le vino encima dándole de lleno en la frente dejándolo desmayado. Lo primero que recordó Jorge después del desmayo fue la cara del doctor Fanaro, un vecino de la familia. Al resto de la escena nadie quiso contárselo, pero si hubiera sucedido en estos tiempos, Pedro su hermano menor , le hubiera sacado una foto con su smartphone y la hubiéramos colocado acá abajo.
Paciencia querido lector, imagíneselo.
 Le aseguro que no va a estar ni cerca.

domingo, 24 de abril de 2016

El patio en otoño

Hace más o menos dos semanas de perra lluvia que no para de caer. Las hojas de la enredadera taparon el patio, literalmente.
Recién hace un ratito paró un poco y mi mujer barrió todo lo que pudo y embolsó la mugre recuperando el patio en casi su totalidad. Estaba cansada por el esfuerzo y luego de un relajante baño se fue a la ventana de la cocina y mirando el patio su cara se desarmó en un gesto triste. Me acerqué a ver que pasaba y el viento había tapado nuevamente el piso volviendo inútil el trabajo de una tarde.
La abracé y le dije "Fijate flaca, el patio vendría a ser como la mente de un ser humano. Las hojas serían las ideas, los pensamientos. Mirá allá, esas ideas chiquitas y secas son las más movedizas pero las que duran menos, el viento, que vendría a ser como el tiempo, se las lleva en un santiamén. Hay otras hojas más pesadas y grandes que tardan en caer pero si lo hacen se quedan mucho más tiempo en el patio. Vendrían a ser grandes ideas maduras y que habitan la mente por más tiempo. Pero fijate bien aquellas de allá, son pocas, pero tienen el color de las maduras y la humedad de las frescas y se adhieren al patio moificándolo casi para siempre. Se pegan con tal fuerza que es imposible que el viento o el agua las saque. Esas son las ideas que van formando nuestro carácter e identidad, son casi perennes y dejan una huella profunda ¿Viste?"
La flaca miró el patio largamente, me miró fijo y me dijo "¡Por qué no te vas a la puta que te parió!"